Luís Astudillo necesitaba un camino firme desde la puerta de su casa hasta la entrada de la vereda. Unos 20 metros de relleno con una buena carpeta.

El querido amigo se mueve en silla de ruedas.
Pero no está solo. Comparte su vida con una mujer que vale oro, Roxana Cardozo.
Cuando se unieron en matrimonio, hace un tiempo que no miden los relojes, fueron tapa del Apogeo. Y ahora nos honran de nuevo.
Con una convocatoria de la Iglesia Nazareno (Cruce Derqui) varias personas, amigas y amigos, pusieron su Fe en obra y construyeron el camino que Luís tanto necesitaba.
En un día y medio de acción concreta, los matrimonios Gaby y Hernán, Eli y Cristian, y los amigos Gabriel, el “negro” Tate, Tomás, Pablo, Raúl, Walter y Rafael limpiaran el sendero, armaran pastones e hicieron lo que había que hacer.
Al caer la tarde, los rostros reflejaban la felicidad de la tarea cumplida. Ahí estaba Dios.















