Allá lejos un puñado de pibes siguen corriendo atrás de la amistad.
Cada cuadra tenía su bandita, estaba escrito que así sería. Y así fue.
Sobre las calles San Martín y Lamadrid (hoy Dr. Fulco), vivían los que, además de amigos, serían parte de un interesante equipo de fútbol que tuvo su apogeo a comienzos del ochenta.
“Gabriel Torres en el arco, Tati López en la defensa y con botines, Juanjo Oviedo y Cristian Drewes, alias ‘Ketchum’, ‘el Cofla’ Ricardo que la tocaba bien, el petiso Francisco, Pablo De Cáceres, Gerardo Perosio, para los pibes ‘Petete’, Jorge Santoro que armaba los fixtures cuando llovía y el DT Hugo Astudillo”, repasan al pie del barrio dos de aquel entonces.
“También estaban las más pequeños, Gabi chico y Neco”, escarban en la memoria.
Sin querer como tantas otras veces la esquina los cruzó. Uno es el actual Presidente de la Comisión Directiva del Club Derqui, Tati López.
El otro es Gabi Torres, destacado jugador de vóley y entrenador de toda la vida, siempre trayendo logros al barrio.
“Nuestra mayor preocupación era que lloviera un sábado”, dice Tati sonriente.
“Cómo no íbamos a crecer bien en la cuadra”, afirma Gabi mientras el murmullo de la calle es como una música de fondo para las anécdotas.















