Entre todos podemos ayudar a Vicky

Cuando una comunidad se pone en movimiento, el milagro sucede.

por Noelia Venier

Elegir el nombre de un hijo es un momento trascendental. La identidad está enlazada al día en que una madre y un padre se imaginaron nombrándolo por primera vez, diciendo en voz alta por primera vez el nombre más repetido y amado de todos. Multiplicado en otros; a la vez tan único. Y Vicky iluminada de mirada pícara y sonrisa dulce tiene el nombre que necesita para ganar esta batalla: Victoria. Victoria bailarina. Victoria de corazón enorme latiendo más rápido que los otros corazones.

Vicky nació con una cardiopatía congénita compleja. Al nacer sin diagnóstico prenatal y en un centro sin capacidad para atenderla debidamente, su vida corrió peligro y debió ser trasladada de urgencia. En sólo tres años, superó cuatro intervenciones, dos de ellas a corazón abierto. Ahora, necesita completar el tratamiento en el Boston Children´s Hospital, centro médico pionero a nivel mundial en la atención de niños con cardiopatías complejas.

“Cuando tomamos la decisión de viajar a Boston, luego de evaluar todas las posibilidades, decidimos comenzar la campaña Ayudemos a Vicky. La idea fue organizar grupos o comisiones de trabajo en las comunidades donde nos movemos: la escuela Crear y Ser de Castelar, donde a pesar de que ya no soy seño, doy talleres, y me siento parte; la iglesia evangélica a la que pertenecemos; la gente que se fue sumando y se sigue sumando”, cuenta Noelia Corvalán. “La respuesta de todos los espacios es hermosa y lo maravilloso es que cada uno se organiza solo. Por ejemplo, el Colegio Crear y Ser es una comunidad que está entrenada en la solidaridad. Tiene un proyecto, Solidarydar, que ha transformado la mirada de la solidaridad en cada familia de la comunidad educativa. La escuela está en movimiento permanente. El grupo de papás es el que organizó el festival solidario que se va a realizar en el Club Almafuerte el día 28 de octubre.”

Es un movimiento grande el que se está generando para ayudar a Vicky, pero el temblor más fuerte va a ser el viaje a Estados Unidos, las emociones, trámites, la misma ansiedad que viven acá cada vez que la operan.

“En la sala de espera, mientras esperamos las nueve o diez horas que dura la operación, creamos vínculos con los otros padres. Nos hace bien en ese momento sostener a otras familias porque si no nos caemos nosotros.”

“Desde que Vicky nació hasta ahora, es un aprendizaje constante en el que entendimos que hay que vivir día a día y confiar en Dios. Nosotros somos muy creyentes, sabíamos que había un propósito y que de alguna manera nos iba a dar la fuerza. Cuando uno se aferra a lo material (el éxito, un auto nuevo, vacaciones en algún lugar lindo), cuando alguna de esas cosas se pierde, uno comienza a preguntarse de qué se trata la vida. Si no tengo un hijo sano, ¿qué queda? ¿Qué va a ser de mi vida? Sin embargo, cuando confiás en los propósitos de Dios para tu vida, todo es distinto. También entendemos que la vida no termina acá, sigue, tenemos ese consuelo, de lo contrario no podríamos soportar que nos digan todo el tiempo que la vida de nuestra hija puede terminar en horas, días, algunos años… Nosotros sentimos paz porque Dios la hizo así con un propósito y siempre hay desafíos nuevos.”

El 25 de noviembre es la fecha de viaje y el 4 de diciembre, la cirugía. Se necesitan casi 3 millones de pesos para cubrir los gastos de la operación. Hasta ahora, se ha juntado (gracias a eventos, festivales, partidos de fútbol, donaciones) el 40% del total. Pero Noelia no pierde la fe, sabe que Dios tiene preparado lo mejor para su familia y Vicky. “Viajamos todos porque es un mes y medio de recuperación. Vicky necesita de Felipe para recuperarse. Queremos estar todos juntos como familia. Ella no se acuerda de las operaciones anteriores. Está contenta porque va a viajar en avión, dice que el médico le va a hacer una ventanita y que le va a curar el corazón. Es difícil pero uno tiene una fuerza sobrenatural que hace que no te detenga nada. Antes de esto, me sentía débil, pero no hay otra opción: o bajás los brazos o seguís para adelante.”

“Nos llena el amor de la gente, su compromiso en la campaña. El abrazo que sentimos de Dios nos contiene y sabemos que va a estar todo bien, porque el fin está bueno. Sabemos que vamos a terminar bien pero es difícil el camino, el transitarlo. Esto uno no lo puede hacer solo. Somos muy afortunados de las comunidades de las que formamos parte porque es una ayuda fundamental”, confiesa Noe.

“Como papás la disfrutamos un montón, queremos que sea como es, eso nos anima a seguir. Cuando nos levantamos ella nos dice: ‘Mamá, papá, soy feliz’. En los momentos de bajón recuerdo el embarazo, su nacimiento, todo lo que vivimos hasta ahora, y la miro a ella y me doy cuenta de que está llena de ganas de vivir. Vemos otras familias con otros nenes y su día a día es muy difícil. Necesitan oxígeno, pañales, medicación, tal vez sus hijos no hablan, no se comunican. Mi hija tiene un problema terrible en el corazón pero me dice que me ama, tiene ganas de jugar, o está enojada con el hermano. Que ella se pueda expresar en una bendición. Es una bendición disfrutarla todos los días.”

Noelia, madre enorme con una hija de corazón enorme. Madre que saca las fuerzas de donde no las hay. Que no baja los brazos. Que sabe que la vida es un milagro. Una victoria. Y Vicky baila por todos los rincones de la casa y sus risas marchan al compás de sus pasos danzarines. Vicky quiere vivir porque su corazón sólo sabe del amor.

Felipe, Vicky, Noelia y Daniel. Una familia que va por el milagro más grande. Buscá información sobre eventos de la campaña en Facebook: ayudemosavicky.
Felipe, Vicky, Noelia y Daniel. Una familia que va por el milagro más grande. Buscá información sobre eventos de la campaña en Facebook: ayudemosavicky.

 

Vicky tiene tres años y necesita de nuestra ayuda. Si tenés ganas de colaborar, podés hacerlo a través de una transferencia bancaria: CUENTA SOLIDARIA: NOMBRE: Daniel Esteban Vicente. DU: 26.185.324. CUIL: 20-26185324-9. N° DE CUENTA: 4051966-9-042-5 (caja de ahorro). CBU: 0070042930004051966956. ALIAS: ayudemosavicky. Banco Galicia. Sucursal Morón.
Vicky tiene tres años y necesita de nuestra ayuda. Si tenés ganas de colaborar, podés hacerlo a través de una transferencia bancaria: CUENTA SOLIDARIA: NOMBRE: Daniel Esteban Vicente. DU: 26.185.324. CUIL: 20-26185324-9. N° DE CUENTA: 4051966-9-042-5 (caja de ahorro). CBU: 0070042930004051966956. ALIAS: ayudemosavicky. Banco Galicia. Sucursal Morón.
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