Será Justicia
Por Víctor Hugo Koprivsek
No se tortura a la gente, no se le da picana ni se lo golpea ni se le sumerge la cabeza en agua o se le pone una bolsa para que experimente cómo es quedarse sin aire hasta morir.
Chicas y chicos de hoy, jóvenes de todas las clases sociales, niñas y niños de los barrios, cerrados y abiertos, no hay que violar a nadie ni mucho menos robar bebés.
No hay que arrojar al que piensa distinto desde aviones para que se ahogue en ríos nocturnos, ni robarle los hijos y entregárselos a otros para que los críen y les cambien los nombres y les mientan y oculten su identidad.
No hay que separar familias ni desaparecer a los papás para que abuelas y nietos jamás se encuentren y vivan y mueran con el dolor encima.
No hay que hacer eso ni por dinero, miedo o poder. Por nada. No hay que hacerlo.
Pequeños estudiantes que cruzan por la esquina de Ruta 26 e Independencia, que se sientan a charlar en la plaza, no hay que dispararle en la cabeza a nadie.
Pibe grande que a lo mejor no sabés cómo salir de alguna pena y andás vagabundeando por las calles sin propósito, presa fácil de cadenas y miserias, nunca nunca tortures ni violes ni robes bebés.
Eso no se hace. En el mundo que soñamos, hecho de trabajo digno y saludo, en los delvisos, manzanares, derquis que forjamos, en los astolfis y fátimas que defendemos, no hay lugar para andar robando bebés o torturando o violando para obtener información o quedarse con las casas o empresas o negocios de otros.
Sin justicia no hay descanso. Es por eso que la justicia existe, necesitamos creer que existe, la justicia en la tierra y la otra.
Hace unos días atrás, Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone fueron condenados a las penas de 50 y 15 años de prisión, respectivamente; ellos fueron militares que en complicidad con muchos civiles usurparon y gobernaron el país entre los años 1976 y 1983. Y que después de más de treinta años de impunidad fueron condenados por el robo de bebés durante la última dictadura, en el marco de una práctica ahora oficialmente declarada «sistemática y generalizada».
Así lo anunció el Tribunal Oral Federal Número 6 (TOF 6) en la lectura del veredicto, por el cual también se condenó a 40 años de prisión al represor Antonio Vañek, a 30 a Jorge «el Tigre» Acosta y a 20 a Santiago Omar Riveros, y les revocó y negó los arrestos domiciliarios.
En tanto, el médico obstetra que atendió parturientas en la ESMA, Jorge Magnacco, y el prefecto y apropiador de Victoria Donda, Juan Antonio Azic, recibieron las penas de 15 y 14 años de prisión.
También fueron condenados el ex capitán del ejército Víctor Gallo y su ex mujer Susana Colombo a las penas de 10 y 5 años de prisión respectivamente y de cumplimiento efectivo, por la apropiación y supresión de identidad de Francisco Madariaga.
Los bebés no se roban, no se tortura a la gente ni se viola a las mujeres ni se roba lo que es de otro ni se sumerge a un país en el miedo. Eso no se hace.
















