Adriana Brito, emprendedora autónoma. Tiene un gym donde además se dictan clases de yoga, zumba, stretching, meditación personalizada, reiki, tameana y decodificación bioemocional.
Mate de por medio, en el living de su casa sobre la calle Almafuerte, Adriana comparte la palabra con sabiduría. Su vida es un recorrido de búsqueda por crecer y prosperar.
A los 17 años llegó a Derqui para casarse con su novio Carlos, padre de sus hijos: Gabriela y Eduardo. Nunca más se fue.
“Vivimos muchos años en la esquina de José Hernández y Almafuerte y después compramos acá a media cuadra”, recuerda.
“Tuve y tengo una buena vida, hubo momentos de carencias económicas, pero nunca de carencias fundamentales como es el poder compartir el amor con la gente que a uno lo rodea. Eso para mí es lo más importante y me sigue emocionando.”
Adriana tiene poco más de 50 años y vive de lo que ama.
“Estoy pasando una etapa de plenitud, de vivir de lo que me gusta, de poder autosustentarme. Eso es clave. Siempre le digo a los jóvenes, por ahí pasan muchas horas mirando la tele o el celular, no está mal, pero es mejor levantarse temprano y salir a ganarse unos pesitos, sobre todo después de los 18.”
De joven ella trabajó mucho dictando clases de gimnasia. Así fue cómo pudo armarse de un hermoso espacio que hoy coordina y donde además se dictan clases de yoga, zumba, stretching, meditación personalizada, reiki, tameana y decodificación bioemocional.
“Las personas interesadas pueden comunicarse a través de WhatsApp conmigo para que les cuente lo que hacemos (1159583630)”, informa la vecina que nació en el querido Uruguay.
“Allá está el resto de mi familia, es un país estable y la estabilidad genera un crecimiento lento pero seguro. Por ahí acá se producen grandes crisis, venís bárbaro, creciendo con trabajo y de repente todo empieza a colapsar. Hoy la gente no sabe qué va a hacer el mes que viene, es una locura lo que está pasando.”
Al final de la entrevista deja una reflexión sobre la oportunidad que tienen las personas de poder elegir.
“Si no me pregunto qué quiero y qué priorizo, nunca voy a saber elegir. Yo priorizo la paz, la tranquilidad y el manejo de mi libertad.”
















