Junio: entre la revolución y la independencia

El apogeo de la historia


por Pablo Etcheberry

 

El sexto mes del año es el puente que nuestras efemérides tienden entre el proceso revolucionario iniciado en 1810 y la Declaración de la Independencia, seis años después.

Por eso mismo, en esta ocasión, trataremos de analizar el proceso general que logró consolidar, en una lenta transición, la libertad política.

Primeramente, debemos entender al proceso revolucionario como consecuencia de dos elementos externos: las invasiones inglesas y las guerras napoleónicas. Las primeras, consecuencia del impulso de expansión imperial por la mundialización del capitalismo, mostraron la ineficacia de la gestión colonial sobre la colonia y, a su vez, la capacidad de organización colectiva criolla.

Las Guerras Napoleónicas pusieron en jaque la autoridad del virrey Cisneros por el destronamiento del rey Fernando VII y obligaron a la sociedad a decidir sobre el control político vacante.

Tras un proceso de debates ideológicos y de intereses, el 25 de mayo de 1810, impulsados por el apoyo popular, se establece una junta de gobierno provisional, el primer gran paso hacia la emancipación del imperio en decadencia. Pero esto es sólo el primer paso. Esta decisión impulsó disputas entre los leales a Fernando VII y necesitó de guerras y conflictos políticos para legitimarse.

Durante esos seis años se defendió el territorio, se luchó contra realistas, se perdió el control del Alto Perú, la Banda Oriental y el Paraguay. La inestabilidad política quedó demostrada con el paso de la Junta Grande y dos Triunviratos, y tuvo dos momentos clave: La Asamblea General Constituyente de 1813, que no logró la independencia pero fue un paso fundamental, y el hecho de que en 1814 Fernando VII vuelva a ocupar su trono. Esto, sumado a la cohesión de los territorios liberados, impulsó la necesaria Declaración de la Independencia política en 1816.

Si bien fue el paso más importante y puro en nuestra historia, que podemos etiquetar bajo el rótulo de “lucha por la libertad”, el proceso se encontró con conflictos que tardaron 64 años en solucionarse, muchos de ellos a costos irreparables y muchos de ellos aún sin resolver, como la reivindicación de los pueblos originarios y la independencia económica.

La revolución y la libertad fueron dos caminos que se abrieron, pero que no se cerraron y es nuestro deber como sujetos históricos continuar dándoles vida, porque la historia es cambio y la libertad, una lucha permanente.

 

El 20 de junio de 1820 muere el Creador de la Bandera Nacional, Manuel Belgrano. La historia cuenta que el día anterior había entregado a su médico su reloj de oro, que era todo el bien que le quedaba de su entrega a la Patria y a su emancipación.
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jueves, 19 febrero, 2026

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