Dos artistas locales salieron a la calle a pintar murales, cedidos por vecinos, contra la violencia de género.
Clara Dellagiovana y Javier del Valle Barrozo son los artistas plásticos que llevan adelante el proyecto “La mujer es sagrada”.
“Cuando se habla de muralismo, se habla de salir a la calle a pintar murales. Con pinceles o aerosoles, con o sin habilidad para dibujar; lo importante es el argumento, el discurso, porque el mural comunica, cuenta, denuncia: funda, y embellece”, dicen.
“Este proyecto de murales surge a partir de una avanzada desbordada de violencia hacia la mujer en el ámbito del Partido de Pilar. Hechos trágicos, algunos muy cercanos y muy dolorosos. Sabemos que en realidad es un problema bastante más grande que se proyecta a escala global”, fundamentan.
Efectivamente los casos de femicidios más recientes en Pilar han cobrado gran relevancia no sólo en los medios locales sino también nacionales.
Tres casos fueron los que ocuparon las primeras planas de los diarios argentinos en los últimos años y todos sucedieron dentro del distrito: Adriana Gómez, quien vivía junto a sus hijos y padres en la vieja estación Manzone del FFCC Urquiza; Claudia Schaefer del barrio privado Martindale en la localidad de Villa Astolfi; y Débora Díaz, una mujer muy joven que perdió la vida violentamente en Manzone.
“En esos puntos de las localidades, y en ese contexto espeso, encaramos la realización de los primeros murales, y desde allí iniciamos la proyección y apertura de las acciones hacia otros lugares”, comparten Clarita y Javi.
Cabe destacar que los murales además de comunicar algo concreto, modifican el paisaje, con lo cual tales intervenciones provocan una transformación más allá de lo meramente visual.
“Nuestra visión del arte es de las acciones conjuntas y participativas. Una manifestación artística es un hecho social, comunitario, noble, y solidario. El hecho estético es un instante sensible, espiritual, en conexión plena con los sentimientos, que complementa la conjunción.”
De esta manera la primera acción de este proyecto fue en la Estación Manzone, en la que convocaron al barrio, sumándose entre los niños de Manzone los hijos de Adriana Gómez, quienes aún viven en la estación junto a sus abuelos.
“Matías de once años no paró un segundo y pintó hasta que se hizo de noche. Era un homenaje a su madre, y así lo entendió”, contaron los artistas.
El segundo mural fue realizado frente al Barrio Martindale, prácticamente en uno de sus accesos y participaron de su realización vecinos del taller de artes del Centro de Jubilados de Villa Astolfi, entre otros vecinos.
Y el tercer trabajo se pintó en una sede del Bachilerato Popular La Poderosa, Villa 31, Retiro (CABA).
“En noviembre de 2015, ocurrió un caso fatal en ese barrio. La joven Estela Martínez fue asesinada por su pareja, el padre de la hija de ambos.”
“Las paredes son las imprentas de los pueblos”, dijo Rodolfo Walsh. Y así lo entienden Clara y Javier, dos vecinos de La Lonja, Partido de Pilar.
















