“La que empezó a hacer bobinados fue la tía Silvia, hacía los alternadores de Mercedes Benz para los colectivos”

Bobinajes Del Viso, desde el año 74 haciendo historia en la comarca.

Bobinajes Del Viso, Av. Madero 1591, una buena opción a tener en cuenta. Teléfono de línea 02320-472868, de 8:30 a 12 y de 14:30 a 18 hs. Comunicación directa y el presupuesto sin cargo. En la foto, Julián, recientemente incorporado, Guillermo Rodríguez y su tío Eduardo Amarillo.

Ganar el mango trabajando para llevar el pan a la mesa de la familia dignifica y hace del camino un recorrido grato, más aún cuando lo que hacemos guarda una historia tan linda como la que compartimos a continuación.

“Desde el año 74, Guillermo (mi papá) y el tío Osvaldo (Rodríguez) vienen bobinando en la casa de mi abuela, acá a la vuelta, en un tallercito que tenían abajo del tilo”, relata entusiasmado Guille entre motores de todos los tamaños en el local donde trabajan desde el año 94.

“Eran de la vieja escuela, se quedaban hasta las dos, tres de la mañana hablando y arreglando motores de los comerciantes que había en Del Viso, que no eran muchos”, continúa.

“También arreglaban los motores de las piletas de las quintas, las bombas centrífugas, bombas verticales, los elevadores de tensión”, se suma a la charla su tío Eduardo (hermano de su mamá), también parte de la firma.

“El tío Osvaldo en un momento puso con un socio japonés la tintorería Tokio y le vendió el fondo de comercio a mi viejo y a Eduardito. Después mi viejo falleció y yo me hice cargo. Al tiempo le pude devolver, gracias a Dios, a Osvaldo todo lo que me dio”, comparte Guillermo.

“Andaba medio mal acá en la funeraria y lo hicimos regresar a su viejo amor, Bobinajes Del Viso, yo me fui seis años al Chaco y le devolví su lugar, todo de palabra, como los caballeros”, sostiene orgulloso el sobrino.

La familia, el trabajo, los códigos de gratitud y las oportunidades que nos brinda la vida.

“Muchos fueron los jóvenes que aprendieron el oficio y pasaron por acá. Osvaldo fue un gran maestro y seguimos esa línea. Gerardo Castillo, otro muchacho al que le decíamos el uruguayo, Gonzalo (otro sobrino) que después se puso su negocio en Garín, también de bobinaje, y Ezequiel, yerno de Osvaldo que la semana pasada abrió su negocio propio en José C. Paz”, repasa Eduardo que llegó a Del Viso en el año 1965. “Vivo en el Barrio La Loma, entre lo de Alonso y lo de Goti, empecé a aprender el oficio cuando mi mamá me dijo estudiás o trabajás”.

“Los Rodríguez eran cuatro hermanos, tres varones y la tía Silvia, en realidad la que empezó a hacer bobinados fue la tía, hacía los alternadores de Mercedes Benz para los colectivos, después siguió el oficio de bobinador de motores de corriente alternada el tío Osvaldo y mi viejo hacia inducido, bobinas, ahí se sumó Eduardo, tenía 13 años”, repasa de memoria Guille.

Bombas centrífugas de pozo, de filtros de pelo para las piletas, motores para la industria, trifásicos, monofásicos, de compresor, máquinas de cortar pastor, elevadoras, cargadores de tensión, baterías, “todo lo que tenga chispa tratamos de resolverlo”, dicen los amigos.

-Y ¿cómo son los costos?

-En ese sentido somos muy honestos, si vemos que te conviene te damos las opciones de bobinar, por lo general estamos a la mitad de camino de algo nuevo, sobre todo en motores grandes, para que te des una idea, un motor que hoy cuesta cincuenta mil pesos, con dieciocho mil lo arreglás, de cinco caballos y medio para arriba. Y bombas centrífugas también. Hoy, con el dólar alto, si se te rompe algo, conviene arreglarlo.

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