Es tiempo de aislarse, quedarnos en casa y cuidarnos para que el virus no avance. Sin embargo, hay gente que vive y duerme en la calle, estemos en cuarentena o no. Y hay gente que no tiene para comer.
Gracias a Dios, también hay gente que, sin dejar de cuidarse, los ayuda. La presencia del Estado en este aspecto se ha vuelto central y es digna de destacar, como también la solidaridad de vecinas y vecinos que llevan adelante ollas populares o se organizan en viviendas para entregar viandas a quienes más lo necesitan.
En esta edición compartimos 2 experiencias.

















