Dos que se la jugaron: Carlos Villar y Hugo Meisner. Siempre los recordaremos.
Adiós al querido e inolvidable Carlos Villar
En la madrugada del lunes 16 de mayo, falleció el veterano de guerra Carlos Villar. Su deceso ocurrió luego de estar internado diez días en el Hospital Municipal de Pilar a raíz de un tumor en el estómago.
Carlos no sólo combatió contra los ingleses por nuestras Islas Malvinas en la guerra de 1982, sino que en los últimos 11 años realizó 13 viajes solidarios al Chaco y Formosa.
Para cada uno de ellos, primero lanzaba una campaña de recolección de alimentos no perecederos, útiles escolares, prendas de vestir y juguetes que luego les entregaba personalmente a los chicos tobas de aquellas provincias.
Su gran solidaridad se extendió y en tres oportunidades viajó con equipos de excavación para buscar y encontrar agua potable para esas muy postergadas poblaciones que sobreviven en El Impenetrable, nombre que se le da al selvático monte de esas regiones.
Y tampoco faltó su trabajo y aporte de materiales para electrificar dos muy humildes escuelas donde acuden los niños Q´om.
Y hay varios ejemplos más de su gran personalidad.
Otro para no olvidar es que, junto a Carlos Melo y otros ex combatientes, fue uno de los fundadores del primer Centro de Veteranos de Guerra del distrito de Pilar, que funcionaba frente a la plaza Antonio Toro de Presidente Derqui.
Ya desde allí demostraba su gran solidaridad con el precario comedor comunitario creado entonces por Karina Tolosa en el barrio La Escondida para alimentar a numerosos chicos.
En síntesis, Carlos Villar será siempre recordado por su incomparable coherencia: luchar por las causas justas.
Adiós y hasta siempre Carlos Villar
Hugo César Meisner
El 1 de junio de 1982 cae en batalla Hugo César Meisner, Comodoro (post mortem) que dirigía una misión de alto riesgo de vuelo rasante sobre el mar a 590 km/h para exploración y reconocimiento al norte de las Malvinas.
El piloto del Hércules trepada con el avión hasta alcanzar los 10.000 pies, encendía el radar y efectuaba dos a tres barridos para detectar blancos enemigos ingleses y luego descendía rápidamente para plancharse otra vez sobre el mar.
Honramos su memoria en esta humilde nota. Héroe de carne y hueso.
















