Al último taxista de Derqui, hace un año, le sacaron su parada de la estación y no la volvieron a poner. Está sin trabajo desde entonces.
La insensibilidad con los problemas del otro es uno de los peores males de la humanidad. Como si fuera que el otro no existe o no importa.
Todos los días de la semana desde hace casi cincuenta años se lo podía encontrar en la estación del San Martín, en la dársena a la salida del andén de 8 a 12 y de 14 a 21.
Es que Luís Rufino Pérez es el último y único taxista acreditado de Derqui.
“El primer auto que me compré fue un Falcon ‘67, después un Chevrolet que se lo compré a Agüero, colega de aquellos años, también estaban Moderné, los hermanos Ubarrié, Falín Verón, Vázquez, Coco Galván, esos fueron los primeros taxistas; después llegamos nosotros, Miguel Galván, Juan Luna, Sánchez y yo, que soy el último que queda”, contó a El Apogeo en una de las primeras notas que le hicimos.
Habilitación, permiso para estacionar, seguro para pasajeros, registro, todos los papeles al día, refirió con orgullo el hombre.
“Sucede que me sacaron la parada y no la volvieron a poner, tengo el cartel en mi casa, cuando hicieron la ruta lo dejaron tirado en el piso”, confiesa angustiado.
“La estación es como mi segunda casa, ahora estoy sin trabajo, ando de acá para allá.”
Luís forma parte del corazón de esta ciudad.
“Todavía me emociono cuando recuerdo tantos años ahí, nosotros jugábamos a la pelota con el Negro Curina, Farias, Caruso, Niampo, los amigos de la carnicería Los Gallegos, el bar de los Tanos, Poulet, el Gallego Manolo López de la vieja agencia de PRODE, Achalay con ‘El Yacaré’”, repasaba con nostalgia.
















