Made in Derqui

“Era todo corazón el gordo, no hubo un vecino al que no haya ayudado”, cuenta su nieta Mariela. En la foto, en la puerta del forraje ubicado en la esquina de Diagonal Perón, Dorrego e Iparraguirre, Carlos Palpacelli, alías “el Loco”, su hijo Ariel y “Jeringa”.

“Mi abuelo sacó a muchos pibes de la calle y les dio laburo, prácticamente los crio”, repasa emocionada Maru. “Cuando se murió, dicen que coparon las calles. Todo el mundo lo quería”.


Anécdotas de sobremesa

Cinco derquinos van a cobrar una herencia

Hace 50 años los muchachos de Derqui vivían sus aventuras salvajes. En esta edición, una historia contada por el “Tano Yoyi”.

Viene Lalo y me dice: Gorosito tiene que ir hasta Tucumán a cobrar una herencia que le dejó el papá. ¿Yo qué tengo que ver?, pregunté.

Podemos acompañarlo, hasta cinco entramos en el auto.

Era el año 1965. Yo tenía 18.

Bueno, le pedimos el tractor a la municipalidad de Derqui y podemos desmontar lo que nos permitan en Monterrey como para hacer unos mangos extras, le dije. Y así fue. Yo terminaba de laburar a las tres de la tarde y salíamos con Lalo, Ricardo Gorosito, “Pastichoti” y “Galleta” Valbuena, a desmontar para juntar plata para irnos a Tucumán.

Llegó el día de salir y fui a pedirle permiso al “Loco” Carlos Palpacelli, que tenía la panadería La Moderna, yo trabajaba ahí con Juancito Biestro. Sí, Tanito, andá tranquilo que llamamos a “Tumbita” unos días para que te cubra, me dijo el loco.

Nos fuimos en un Morris 47, que era de Gorosito. La puerta se abría para adelante y tenía un motorcito presentable, en esa época había tres coches que se destacaban en Derqui: el Citroén 11 ligero, el Siam Di Tella y el Morris, todos de cuatro tiempos.

Llegamos a Santiago del Estero y fueron muchas horas de viaje así que había que comer algo, nosotros llevamos una carabina de 20 tiros. Acampamos en un dique y fuimos a cazar patos. Yo vi a lo lejos un tipo que estaba pescando, se ve que nos vio que bajamos como 7 patos y se vino. Los muchachos se acostaron a dormir, se acercó el hombre y me dijo: Están buenos los patos, ¿no? Y yo le respondí: ¿Están buenos los dorados?

Cuando se despertaron mis amigos, grande fue su sorpresa al ver en el fueguito patos y pescados.

Continuará en la edición de agosto…

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