Cada vez más grupos de vecinos solidarios se reúnen para pasar de la queja a la acción y hacerle frente a la problemática social del hambre.
Hay argentinos a los que no les importa si el dólar aumenta o no; no saben de especulación ni inflación; tampoco si veranear en el exterior es más caro que la costa o las sierras cordobesas. Tienen una única preocupación inmediata que es comer porque el futuro está demasiado lejos y nublado como para preocuparse por él. Comer algo, por poco que sea, que les llene la panza en el invierno de vientos fríos y noches oscuras, o en los veranos de 45 grados hirviendo de impotencia sin aire acondicionado.
Estos argentinos, con dolor de pobreza en el alma, no son ignorados por todos. Existen grupos de otros argentinos, quizás con presentes menos duros y pobres, que no los marginan ni miran para el costado cuando los cruzan por las calles. Uno de esos grupos es Manos Abiertas que todos los viernes en la Plaza La Roche, Morón, se acerca a acortar distancias entre unos y otros.
“La solidaridad es sacar ese velo que tenemos y que la cotidianidad no nos permite correr. Cuando logramos correrlo y ver más allá de nuestras narices, dejamos de mirar a un costado. Y descubrimos que hay un mundo dentro del mundo en el cual estamos y no estamos solos. Cuando logramos ver al otro sin juzgar, más allá de las condiciones en que se encuentra y sentimos la necesidad de hacer algo por él sin esperar nada a cambio sabiendo que ese ‘otro’ en cualquier momento podemos ser nosotros mismos…. creo que ese es el punto justo donde te das cuenta qué es la solidaridad,” confiesa Patricia Martínez, quien junto con gente amiga hace tres años abrió sus manos para dar a los que menos tienen.
Allá por julio de 2010 decidieron hacer base en Plaza La Roche con una olla y salir a recorrer las calles avisando que ahí había comida caliente. Esto fue creciendo semana a semana y hoy concurren alrededor de 200 personas en Morón; hace algo más de un año también están en San Miguel, lugar en donde asisten a casi 100 personas.
“Al ir creciendo el número de gente a la que asistimos, también crecieron las necesidades. Así que decidimos crear un facebook para difundir nuestra tarea, hacer saber las necesidades de cada semana, buscar gente que desee unirse, etc. Hace un año comenzamos los trámites – muy burocráticos por cierto – para que MANOS sea una asociación civil. Creemos que esto nos permitirá avanzar en tema de donaciones ya que podremos plantear nuestro proyecto a empresas,” confiesan sus integrantes, que no se quedan en el dolor y la queja sino que con gran compromiso se involucran con el prójimo.
El grupo se maneja con la ayuda de la gente que los va conociendo y se suma haciendo su aporte en lo que puede, ya sea tiempo, participación en la plaza o compromiso en las distintas actividades: cocinar, seleccionar ropa o juntar alimentos para las ollas de cada semana.
Sin embargo, muchas cosas – como los descartables, la carne/pollo, las verduras, el jugo u otras necesidades puntuales que surgen – no las consiguen por medio de donaciones.
Entonces, para conseguir el dinero necesario comenzaron a hacer MATEADAS SOLIDARIAS, donde llevan platos dulces y salados, gaseosas, panchos, café, etc.
A medida que se fueron haciendo conocidos, recibieron invitaciones a eventos solidarios en los que se pidió un alimento como entrada destinado luego al grupo. Además, personas con diferentes actividades armaron, en sus lugares de trabajo, campañas de recolección de alimentos, golosinas o juguetes, que repartieron en fechas claves como Navidad, Reyes, Día del Niño.
“Todas estas situaciones, en las que se consiguen cosas puntuales, son muy fuertes. Porque uno vive el pedido de necesidad en la plaza, se lleva esa inquietud a su casa y lo publica en Facebook, sabiendo que hay cosas que son casi imposibles conseguir…y es maravilloso ver la respuesta casi inmediata de la gente, primero difundiendo el pedido y luego con respuestas que jamás dejan de sorprenderte. Es todo muy fuerte pero maravilloso. Esto hace que el compromiso crezca, que las ganas y los proyectos avancen y en eso estamos,” agrega Patricia emocionada.
– ¿Cuál es el próximo objetivo de Manos Abiertas?
– Conseguir un lugar físico donde poder armar un «refugio». Primero, para dar de comer en condiciones dignas, es decir, sentados en una mesa en un lugar limpio, calentito y después de haberse aseado. Parece muy básico, ¿no? Pero para muchos es muy difícil conseguir eso. Segundo, convertir ese refugio en un lugar de contención y aprendizaje, donde dar cursos con salida laboral, capacitar a la gente para que pueda conseguir un trabajo y lograr una vida con las mismas posibilidades que cualquiera de nosotros. Porque hoy en día, sólo podemos acompañarlos, darles un plato de comida caliente, algo de ropa y algunas cositas más, pero eso no deja de ser un parche, sólo asistencialismo. Sabemos que no es poco, pero también sabemos que no es lo que necesitan para salir de esa vida.
Los que quieran ayudar a los integrantes de Manos Abiertas, pueden hacerlo. El contacto, la página de Facebook Manos Abiertas. Necesitan donaciones fijas de carne/pollo, verduras, descartables, leche en polvo y pañales, gente que cocine y traslade las ollas hasta la plaza.
“… y una propiedad para armar el refugio. ¿Ambicioso el pedido?,” pregunta y suelta una risa contagiosa, “si…..pero sé que lo conseguiremos y uno nunca sabe de dónde puede venir….así que el pedido siempre va,” concluye esta soñadora que entiende que no puede ni debe haber pobres en un país tan rico.
Cerremos los ojos y soñemos un país con más para todos; más comida para que no haya chicos desnutridos, ni mujeres con mirada triste ni hombres con la dignidad arrasada; más casas para que no haya gente en situación de calle, durmiendo en las estaciones de trenes, en plazas, o en las veredas; si lo soñamos, queda en nosotros cumplir ese sueño.
por Noelia Venier















