En un clima de total cordialidad y amistad, en el mes de septiembre se realizó en la Biblioteca Domingo F. Sarmiento de Morón la tercera jornada denominada “Micros al Oeste”.
La organización corrió por cuenta de los autores Giselle Aronson y Fabián Vique, este último uno de los responsables de Macedonia Ediciones, editorial que en su mayor parte se dedica a microficción.
Luego comenzó la ronda de lecturas cuyo orden fue determinado mediante el viejo y querido sistema de sorteo con los nombres de todos los escritores, demostrándose de esta manera la falta de ego de los mismos. Así las cosas, la primera mesa quedó conformada por Martín Gardella, María Rosa Lojo, Juan José Panno y Gilda Manso. Martín es, además, conductor, productor y alma mater del programa radial El living sin tiempo, programa que dedica la mayor parte a la microficción y que va los sábados de 9 a 11 hs. por La Noventa de Devoto (FM 90.1Mhz) o por Internet.
Este cronista debe confesar que, a pesar de que todos los libros expuestos eran geniales, sólo compró uno y fue “En cancha chica” de J.J. Panno compuesto, en su mayoría, por cuentos de fútbol y los twitter seleccionados por Madres de Plaza de Mayo sobre el tema de la identidad.
El sorteo ordenó la segunda mesa con los escritores Eduardo Vardé, Esteban Moscarda, Silvina Gruppo y Raúl Brasca. Siete minutos aproximadamente para cada uno; leyeron y reímos, pensamos o nos aterrorizamos de acuerdo al tenor de los excelentes cuentos que hacen que uno quiera salir a comprar todos los libros expuestos.
La tercera y última mesa de lectura quedó conformada entonces por Giselle Aronson, Martín Sancia, Laura Nicastro y Fabián Vique. Fabián comenzó su lectura con un texto que no es de su autoría sino de Alberto Ramponelli, quien ha sido coordinador y maestro en talleres literarios en la biblioteca durante años y que se encuentra luchando contra una enfermedad terminal. Desde este periódico queremos enviarle nuestro apoyo en este difícil momento.
El público que acompañó se retiró conforme al igual que los organizadores. Hubo venta e intercambio de libros entre los autores y los visitantes y se dio por finalizada la jornada augurando que el próximo año se volverá a realizar con más crecimiento todavía. Finalmente, y como siempre, los autores presentes más algunos amigos, conocidos y parientes terminamos en una pizzería de la zona reafirmando una amistad que crece desde la literatura y la microficción.
Por Omar Julio Zárate






