Músico y maestro

Goyi Alzaibar es uno de los guitarristas, compositores y cantantes más reconocidos en el mundo de la música del Oeste.

Por Noelia Venier

Los detalles son importantes. Hay que saber buscarlos entre la madeja de superfluos ruidos y limpiarlos como si fueran una perla. Hay que saber oír el sonido de las gotas de lluvia cuando golpean contra las canaletas y la melodía que forman unas tras otras quebrando el silencio de la mañana. Hay un momento único que nos trasciende. Nacemos y en ese segundo un lugar puede atraparnos para siempre. Castelar envolvió a Goyi Alzaibar desde el primer instante, ese que sucedió cuando su abuela materna (partera) ayudó a traerlo al mundo. Hubo una esquina, Mitre y Guido Spano. Hubo manos, las de su abuela. Hubo un lugar…

“Amo Castelar. También me choca su pensamiento burgués que está muy lejos de mi forma de ser. La construcción de esta neo verdad de que son todos chorros me pone muy mal porque creo que vivimos los mejores años de nuestra historia latinoamericana. Tengo la sensación de que una gran mayoría de la clase media argentina piensa que a la gente que le va mal le va mal porque no se esforzó. En realidad, no tuvo la misma posibilidad que nosotros. No quiero renegar de mi clase social… Trato de sacarme de encima esos residuos de burgués que tengo. Siento que estamos tirando por la borda muchos años de sacrificio. No intervengo en política pero no soy apolítico. No me molesta que se piense de otra manera, me preocupa que se construya la verdad a partir de una mentira y es muy delicado porque el inconsciente colectivo se acostumbra a creer esa mentira y después es muy difícil reconocer que fuiste engañado tantos años. En los shows, me dan ganas de decir cosas… pero no quiero herir a la gente con esta tristeza que siento.”

Hay que saber cerrar los ojos y dejar que los recuerdos vuelen hacia nosotros de la mano de un niño, en las alas de un gorrión, en las notas de una canción.

“El jardín de infantes lo hice en la Modelo, primer grado y hasta tercer año (cuando que me echaron los curas) los cursé en el San José y de ahí volví a la Modelo. Mi primer estudio formal fue en la Escuela de Música de Buenos Aires. También allí di mis primeros pasos como profe. Tomé la decisión de ser músico en la escuela secundaria. Mi viejo me creyó, lo cual no era tan fácil en esa época. A los 10, 11 años empecé a estudiar guitarra con una amiga de mi tía, fui una clase y nunca más volví. Por un lado, la familia de mi viejo es muy cantora. En las fiestas se tocaba el piano, cantaban tango. Por otro lado, la familia de mi vieja era muy musiquera… tenían dos tocadiscos, uno portátil y uno grande, y muchos discos de tango, jazz. Escuchaba mucha música y cantaba sobre los discos.”

Para Goyi no hubo un destino predeterminado, hubo un camino que se fue forjando y que siempre estuvo involucrado con la música. “Curiosamente a través de la voz, y digo curiosamente porque a mí se me conoce como guitarrista, pero yo canto, escribo la letra de mis canciones y me fascina cantar casi tanto como tocar la guitarra. No viví la explosión de los Beatles, los escuchaba y me encantaban pero no soy un producto de su música. Yo soy un producto del rock nacional: Lito Nebia, Spinetta, Javier Martínez, Vox Dei; eran artistas muy profundos.”

Su historia musical es grande. Marcó la historia del rock a nivel local.

Avante Phylum fue su primera banda, la típica banda de la escuela secundaria con la que empezó a tocar en Castelar y terminó tocando en más de 150 presentaciones y varias giras por el interior, además de compartir escenario con León Gieco, Los Barrocos, OM, Espectro Solar, Escarcha, etc. Fue una de las bandas históricas del rock del Oeste. Siguieron Hondo y posteriormente llegó Bésame Mucho, un quinteto de rock integrado por Claudio Romano en bajo, Marcelo Leonardi en batería, Ernesto Borgnino en voz y teclado, Marcelo Puig en voz y guitarra. Pierrock y Los No Videntes fue un espectáculo músico/teatral ideado por Daniel Zabala que tuvo su boom en la década del ‘80.

“Cuando Pierrock y Los No Videntes se separa, resuelvo que no quiero ser más parte de una banda. Quiero tener mi propio proyecto e inicio Goyi Alzaibar Trío con Claudio Romano y Miguel Ángel Orbe. Es un trío de rock común en los primeros 7, 8, 9 años. Después, se va generando en mí un cambio artístico profundo con respecto a la composición. Empiezo a buscar un lenguaje que me resulte representativo, necesitaba desprenderme del rock, soltar alguna amarra y tirar riendas hacia otros puertos: folclore, jazz, tango. Desarrollo una mixtura en la que están conmigo Spinetta, Led Zeppelin y el Cuchi Leguizamón.”

Acha (Alzaibar, Maximiliano Chercover y Lucas Avellina) es su banda actual. “La mejor que tuve en toda mi vida. Se da una química muy fuerte. Era inaudito que siguiera llamándose Goyi Alzaibar Trío, los tres tocábamos, cantábamos.”

La docencia es un elemento importante en su vida. “Tengo muchos alumnos de guitarra. Soy profesor de curso del Pallotti, estoy muy cómodo dando clases ahí. En el Crear y Ser dirijo la banda de la escuela. La Monada surge de ahí. Estamos trabajando en el segundo disco. Después de Acha, es mi segundo gran proyecto. También dirijo la banda de mujeres Ponete los lentes.”

En este camino que Goyi anda día a día sin temerle al destino, supo construir junto a su esposa (la artista plástica Susú Molieri) una familia que lo sostiene, bancó y banca.

“No es una familia cualquiera, tenemos 5 hijos, sostenerla fue muy importante. Si tuve que perder algo por eso, bien perdido está. En lo estrictamente artístico, estoy muy feliz de haber llegado a donde estoy, porque lo que hago me gusta, me siento firme, seguro y no tengo dudas sobre mi trayecto. La gente que nos va a ver valora mucho mi composición y la poética, hay mucho amor y cariño que se traducen en el silencio y el respeto con el que nos escuchan. Estoy en un momento en donde lo que compongo me gusta mucho.”

“No hablo del futuro de mis alumnos, sólo les digo que no hace falta talento, hace falta voluntad y la decisión de ir para adelante. Yo los puedo ayudar a generar esa voluntad, a tener estrategias de trabajo, a acompañar el proceso, el talento les pertenece y se va construyendo desde adentro. No me siento hacedor de artistas. No como docente; tal vez como músico. Yo fui otra persona gracias a otros artistas. Poder generar eso en los demás me resultaría importante. Cuando alguien habla específicamente de mi música y dice que no está encasillada en ningún género, me resulta fantástico. La identidad me da orgullo y me fortalece.”

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