“No se puede vivir de recuerdos pero tampoco se puede vivir sin recuerdos”

Emparejar el deseo con la acción es un bello desafío. Achicar lo más posible la brecha entre lo que se dice y lo que se hace.

Por eso soñar el barrio que anhelamos es construirlo o, al menos, intentarlo. Un día a la vez, como la vida. Aportar tu granito de arena, sumar una palabra que edifique, o una página, en el inmenso libro hecho de tanta historia que, seguramente, tiene la ciudad donde vivís y que te habita.

“No se puede vivir de recuerdos pero tampoco se puede vivir sin recuerdos”, es una frase que pronunció Dante Gebel en un ciclo de charlas que lleva adelante en Vorterix.

Coincidimos. Nos gusta la nostalgia. Para quienes hacemos El Apogeo es tan importante saber hacia dónde vamos como recordar de dónde venimos.

Y venimos de Derqui.

Por eso, esta Semana de Mayo vamos a ir compartiendo fotos de un momento muy especial para nosotros: el 25 de mayo del 2018.

Ese día celebramos los 10 años de vida de El Apogeo y lo hicimos en la plaza del pueblo, nuestra Plaza Antonio Toro.

Lo vivimos en familia, entre amigas, amigos y vecindad.

El sol del 25 asomó hermoso. Se fue armando la ronda hecha de pura alegría. Como siempre, la mesa tendida, el micrófono abierto y el corazón a flor de piel.

En cada rostro la sonrisa nos fue reflejando el cariño y el respeto compartido. Algo extraordinario quedó para siempre guardado en nosotros.

Pero Dios nos regaló más.

Nos regaló un día histórico. El día en que Graciela Borges volvió a Derqui y se encontró con Nico Favio, hijo del gran Leonardo (director de la película El dependiente, filmada en nuestra ciudad) y cómo se abrazaron, cómo lloraron de emoción.

Y juntos, ellos y nosotros, visitamos la esquina donde estaba la Ferretería de Vila, set principal del film, en San Martín y Belgrano, donde hoy está El Almacén.

Y recordamos y reímos, y las vecinas y vecinos los saludaron y se sacaron muchas fotos. Después Nico, que vino con su guitarra al hombro, compartió las canciones de su padre en mitad de la plaza. La ronda hecha de íntima emoción y mucho respeto nos permitió viajar en el tiempo y sentirnos inmensamente bendecidos por lo que estábamos viviendo.

Siempre vamos a agradecer a todas y todos los que hicieron posible ese día histórico.

Acá va una primera tanda de fotos, que iremos actualizando con el correr de la semana.   

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