Por Oscar Mascareño (especial para El Apogeo de Presidente Derqui)

Según la tradición oriental, las personas destinadas a encontrarse, están unidas por un hilo rojo invisible atado a sus dedos meñiques por el destino. Este hilo rojo representa una conexión inquebrantable y un amor que trasciende tiempo y espacio.
A medida que las personas crecen y experimentan la vida, este hilo puede enredarse, estirarse o en ocasiones parecer quebrado, pero nunca se romperá, porque el destino siempre encuentra una forma de unir a aquellos que están destinados a estar juntos.
Esta atávica leyenda oriental parece tener asidero en la historia de vida de Norberto Correa (69) y Mirta Tapia (70), vecinos del Barrio Toro, donde crecieron y trataron como amigos hasta la adolescencia, cuando comienzan un noviazgo que por cuestiones de vida interrumpieron en algún momento, tomando cada uno su camino.
En ese derrotero personal hubo nuevas relaciones, nacieron hijos y hubo rupturas, hasta que el destino quiso que en un ocasional encuentro volviendo en tren de Capital a Presidente Derqui se volvieran a encontrar.
La charla amena, las anécdotas de vida, hicieron que el viaje de una hora y media, pareciera haber sido de solo unos pocos minutos. Caminaron juntos al barrio que los vio crecer, intercambiaron teléfonos y renació el amor.
Después de seis años de noviazgo deciden convivir, hasta que unas vacaciones en Córdoba con amigos cambió la historia de la pareja, gracias a Roberto Carlos o mejor dicho a un ignoto cantante que hacia un tributo del famoso cantante romántico brasileño en un restaurante de Capilla del Monte.
“En un momento dado, en pleno show, el cantante invito a salir a bailar a los concurrentes, prometiendo un premio para la primera pareja que lo hiciera», contó Norberto a El Apogeo. «Con Mirta nunca fuimos perezosos para el baile y no nos hicimos rogar, salimos a la pista. Al finalizar, el cantante nos entrega una flor de plástico a manera de recompensa. Fue entonces cuando le pido el micrófono y sin más le propongo matrimonio a Mirta delante de todos los comensales que, sorprendidos, comenzaron a aplaudir y felicitarnos”.
Al regresar de Córdoba, comienzan a planear la boda, plan interrumpido por la Pandemia y que se reanudó el año pasado.
Es así que el pasado jueves 17 de agosto se casan por civil en el Registro de Presidente Derqui, realizando el domingo 20 la ceremonia de casamiento y la fiesta en la sede del Club de Leones de nuestra Ciudad, entidad de la que forman parte.
El oficio religioso estuvo a cargo del diácono Alejandro, para luego consortes e invitados compartir un almuerzo junto a numerosos familiares y amigos.
El flamante matrimonio tiene previsto, por supuesto, realizar su viaje de bodas. “Tenemos planeado hacer un viaje a Córdoba y de allí seguir camino a San Juan, para agradecer nuestra unión a la Difunta Correa de la cual era muy devoto mi padre y a la que yo llamo cariñosa y respetuosamente ‘mi Tía'», confesó Norberto a nuestro medio.
Hay quienes creen que el amor tiene que ver con el destino. Que todos estamos destinados a encontrarnos con una persona que nos hará experimentar este sentimiento de una manera que nadie más es capaz de hacerlo. Sobre esto trata la romántica leyenda del hilo rojo, que hicieron realidad los vecinos derquinos Norberto y Mirta.















