Poniéndole palabras al barrio

Lecturas, mates, sombra y silencio en El Palomar para romper con la rutina del domingo.

Mansa tarde de domingo. Asoman por detrás de las copas de los árboles, tímidamente, el calor y su humedad.

Las hamacas bailan mientras la ronda se forma alrededor de la poesía. La excusa, la segunda presentación de Galería, El corredor de ideas, un periódico de amigos (Rodrigo Arreyes, Javier Nicodemo y Joaquín Díaz) que saben de palabras en tiempos de silencios; Arrebato, el nombre del encuentro como una euforia que sube desde las venas. El escenario, plaza Cinco Esquinas, en El Palomar.

Se escurre la tarde en los rayos del sol que acarician las briznas verdes. Se escurre la poesía entre las ramas de los árboles. Se desarma el silencio en aplauso para cada uno de los poetas que leen: Consuelo Fraga (foto), Vera Buendía, Ámbar Vega, Victor Koprivsek, Daniel Chao y Melisa Papillo.

Compartimos con ustedes dos de las poesías que adornaron la tarde:

 

El arte de tejer

 

Madre nació en La Paz. / Hija del español que se prendó / de una chiquilla en sus trece años / y la dejó saltar como una cabrita / hasta que tuvo edad para enamorarla.

Madre escuchó que el papá / se refería a su esposa / llamándola “mi honor”.

Angélica Honoria se llamaba la abuela / y no sabía nada del tejido de dos agujas. / Madre buscó quien le enseñara: / un derecho, un revés, un derecho / lazada y montar dos puntos juntos. / En la unión, imitar el tejido / para que no parezca una costura.

Las medias, igual pero con cinco agujas, / distintas porciones van siendo apartadas / una queda en descaso, la otra avanza. / Al unirlo todo, tendrá forma el soquete / por la punta y el talón.

La abuela sí le enseño a madre / el ganchillo, para labores delicadas. / Hilo de seda y las manos bien limpias / tejen el canesú de un vestido de novia.

A veces la destreza resulta insuficiente. / Si la presa es muy grande / la araña prefiere sacrificar / el almuerzo del día / en pos de preservar la tela.

Consuelo Fraga

 

Entre el paraíso y el infierno

 

Me crucé con el enemigo / en fríos pasillos de mármol, / y usaba traje / y se hacía llamar señor.

He visto a mi madre / cruzando con la vieja bicicleta la tarde / con un guardapolvo blanco.

Hablo de lo que vi.

Y me pregunto qué pasará / con la palabra futuro / cuando aparezca quemando. / Quizá no vea ese brillo / pero lo presiento en los ojos / que miran desde el barro.

Es entonces cuando la nostalgia / me hace soñar.

Victor Koprivsek

 

por Noelia Venier

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lunes, 16 febrero, 2026

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