Carlos Sbarbati y la historia de una de las bandas más vigentes del rock nacional.
Nació en Ituzaingó y durante mucho tiempo vivió allí hasta que se mudó a Barrio Marina, en Castelar Sur. Escuela primaria N° 50, la que está adentro de la base aérea de Morón, también en Castelar; secundario, colegio Aupi, en Ituzaingó. Su niñez está teñida del color de las calles del barrio, de gente humilde, y de los sonidos de la música, a la que se dedicó desde muy pequeño.
“En el barrio, se hacían fiestas en la casa de un correntino, Chicharra, que era compositor de música litoraleña, chamamé, se ve que era muy querido por grandes intérpretes porque venían a su casa. Siempre nos invitaba a las fiestas de la amistad, como les decía él. Había música desde que arrancaba y seguía hasta el otro día. En una de esas guitarreadas, vi fallecer de un ataque al corazón a un acordeonista que hizo su último acorde ahí. Me vi envuelto en toda esa magia que me atrapó. Así que con mi hermano y un amigo de toda la vida – Sergio Pérez, músico que hoy toca con muchos artistas – formamos un trío, teníamos entre 12, 13 años”, relata y a uno se le vienen imágenes con guitarras, melodías, canciones y el amanecer que asoma detrás de los techos bajos.
Estudió guitarra con un profesor del barrio que daba título porque estaba vinculado con el conservatorio de Morón; con el trío hacían música folclórica, más de grande con Sergio, a los 15, escucharon los primeros discos de Spinetta, Led Zepelin, más rock, “música que nos atrapó y nos llevó para sus orillas pero sin dejar de hacer folclore, de hecho lo sigo haciendo cada vez que se da la oportunidad, muchos músicos folclóricos que conocen mi amor por esa música me invitan a participar en sus discos.”
En Barrio Marina se quedó hasta los 17, 18 años. “Ahí partí del barrio pero sigo viviendo en el Oeste. A esa edad, empecé a dirigir coros de niños. Al Coro de Niños Municipal de Moreno lo dirigí durante 12 años, incluso estando en Bersuit.”
“La música siempre estuvo presente, constantemente me dediqué a esto. Desde los 13 años vivo de esto. Mi viejo laburaba en una fábrica, éramos 5 hermanos, mi vieja ama de casa, había que colaborar con la familia, y lo que sabíamos era hacer música y muy bien para la edad que teníamos. Íbamos, con mi hermano, a la calle Florida y tocábamos a la gorra, éramos músicos estables, trabajamos de jueves a domingo durante 6 años en la calle. Se aprende muchísimo, no sólo a vivir la calle sino a curtir la garganta porque tenés que cantar sin micrófonos. Se juntaba mucho público, cosmopolita, de todas partes del mundo, tenemos miles de anécdotas hermosas y también tristes porque la calle tiene de todo. Recuerdo que por fin de semana nosotros hacíamos en dinero lo que mi papá hacía un mes trabajando en la fábrica, entraban 5 sueldos de mi viejo. Por eso te digo que desde los 13 vivo de la música.”
Los Resortes Antagónicos, la banda de rock que formaron con su amigo Sergio, nació en el ‘88, el mismo año en que empezó a nacer Bersuit. Asegura que era una banda muy estructurada: tenían sonido, micro y luces, un kiosquito pequeño pero bien armado para salir a tocar, además de sala propia en Salta y Machado, en Morón.
“En el ‘88 participamos del mismo concurso musical donde Bersuit gana… el premio era tocar en un programa de televisión y sacar el disco.”
Entre tantas cosas, premiaban el vestuario. “Uno de los chicos tuvo la idea de usar piyamas porque era algo que todos tenían a mano. Es la camiseta de la banda, después del ‘88 siempre Bersuit tocó con piyamas en vivo, si vamos una radio no nos los ponemos.”
“Antes de grabar Libertinaje, Bersuit conoce a nuestro manager y salimos juntas las dos bandas de gira por el interior del país con el micro, las luces, el sonido, eso que teníamos armado, y por otro lado Bersuit nos daba su popularidad para que toquemos antes que ellos. Con el tiempo el Pelado abrió las puertas para que podamos aportar al show, es raro que un artista te dé esa oportunidad.”
Con tantos cambios y tantos movimientos de show, finalmente Los Resortes se disuelven y se funden con Bersuit, así es como 5 miembros se unen a la banda: Carlos, Daniel, Cristian (manager), Marcelo (asistente) y Edu (operador de sonido).
– ¿Cuál es la receta secreta para que Bersuit, después de más de 20 años, siga siendo una banda vigente?
– La magia está en seguir poniendo lo mejor de cada uno de nosotros arriba del escenario y abajo también. Somos amigos más allá de gente que trabaja junta. Acreditamos todo eso a que somos muchos y todos componemos en mayor o menor cantidad pero cada uno tiene una particularidad para la música que aporta en pos de la canción. Somos muy prolíferos a la hora de componer y eso hace que Bersuit sea tan ecléctica con sus composiciones y ritmos.
“Todo lo que fueron los ‘90, la banda decía lo que pensaba o sentía la gente. Era una época complicada. No es sólo una banda de protesta, tiene muchas facetas. En los 13 discos que llevamos editados, creo que debe haber un 10% de carga social y protesta, lo demás es parte de otro tipo de rubro. Libertinaje fue una bisagra. Desde esa época hasta ahora pusimos lo mejor y pienso que en gran parte es lo que hace que esta banda siga viva. Con sus altibajos y salidas y venidas de gente. Obviamente la que más nos golpeó fue cuando se fue Gustavo pero sentimos que el proyecto no podía romperse ahí y quedarse en nada después de tantos años de brindar música a tantas generaciones que vivieron y sintieron nuestras canciones. No sé si hoy tenemos la popularidad que tuvimos en los ’90, sí la vigencia y la gente sabe que Bersuit está más viva que nunca y que los piyamas siguen arriba de los escenarios, la música sigue sonando.”
El pibe de Barrio Marina, de andar por calle de polvo y barro, frente a un público cosmopolita y diverso en otras partes del mundo: Inglaterra, España, Alemania, Estados Unidos.
“Una anécdota muy loca que tenemos es lo que nos pasó después de tocar en Buenos Aires en Obras, pasamos de hacer 6 obras, 50.000 personas en total, y al otro día viajar a México y tocar para 8 personas, eso te hace fuerte. Fue muy gracioso porque llegamos de gira, fuimos al lugar donde supuestamente teníamos que tocar, no estaba el contacto, el dueño del boliche ni sabía que tocábamos ahí, los afiches que nos habían mandado por fax no estaban. Un argentino pasó por la puerta, nos vio entrando, y vino con la familia, las 8 personas eran una familia. Al otro día fuimos a su casa a comer asado.”
– ¿Cuáles son los proyectos que vienen?
– El año pasado estuvimos haciendo con Federico Bardotti Historia del Rock Criollo, con la Orquesta Sinfónica, tocando en varias escuelas. Fue una experiencia maravillosa. Daniel Zaballa, un amigo de hace años, me cuenta la idea: un actor contando y Fede y yo cantando los temas, un popurrí de todas las canciones, y qué sucedía políticamente en ese momento, queríamos contarlo de esa manera porque la música llega mejor a los corazones y a los jóvenes. Pudimos hacerlo en 7 escuelas del Municipio. Ojalá se siga haciendo. Este es un año donde sacamos un disco nuevo, La nube rosa, estamos saliendo a mostrarlo por todo el país.
“Lo más lindo de este mundo de la música es que, después de tantos años, pueda vivir de lo que amo y estar vigentes con Bersuit. Lo malo es que se extraña la familia, los seres queridos, pero siempre lo veo el lado positivo porque también es lindo extrañarse.”















