Identidad y pertenencia, tiempos y espacios con valor histórico.
La globalización y la homogeneización de la cultura, soportes de la posmodernidad, han atentado contra la identidad de cada región de nuestra América Latina.
El patrimonio edilicio y sus conjuntos arquitectónicos ubicados en comunidades crecientes, su puesta en valor, mantenimiento y preservación, deben reflejar con autenticidad la memoria colectiva en función del enriquecimiento espiritual del grupo humano que allí se ve representado.
Es imprescindible sensibilizar a todos los actores sociales para que juntos reflexionemos y nos identifiquemos con los ‘bienes culturales’ que forman nuestra historia de vida testimoniando en sus más diversos aspectos el arte, el trabajo, la ciencia, las creencias y todo el paisaje natural que generosamente nos rodea.
Promover al conocimiento y la información de dichos bienes favorece el proceso dinámico y evolutivo de la identidad y la pertenencia.
Valorar el entorno natural y material, la funcionalidad de las construcciones, su autenticidad, con el aporte inmigratorio en su diversidad, constituyen los elementos activos que plasman registralmente el legado vivo más trascendente en el tiempo.
La preservación y la gestión aportan arte y estética, revalorización, originalidad y protección del contexto cultural.
El fortalecimiento interactivo entre las instituciones de las comunidades educativas, culturales, universitarias y de diversos órdenes, posibilitan que el legado patrimonial y edilicio atraviese el tiempo y permanezca en la memoria colectiva.
Por Prof. Silvia Martínez Carbery
(Gestión y Preservación de Bienes Culturales)















