En estos últimos meses hemos sido bombardeados con términos como “fondos buitre”, “holdouts”, “Juez Thomas Griesa”, “default”, “MNL”, “Aurelius”, “Paul Singer”, etc., etc.
Trataremos de explicar, en forma sencilla, qué significa toda esta parafernalia de términos económicos, jurídicos y, sobre todo, políticos.
Argentina, a comienzos de este siglo, sufría una situación económica apremiante: debía miles de millones de dólares que había recibido en calidad de préstamos.
Al igual que cuando una persona o empresa va al banco a pedir dinero y debe firmar varios documentos con distintas fechas de vencimiento y montos, asimismo sucede con un país.
Esa deuda, en lugar de documentos, estaba representada por papeles emitidos por el Estado argentino llamados bonos. En esos bonos se decía que, por ejemplo, los cien dólares que figuraban en él se iban a pagar, con sus intereses, un día determinado y que en el supuesto caso que existiera algún problema legal, los tribunales de Nueva York serían los que intervendrían. Es decir, Argentina aceptó las condiciones que le impusieron los que le prestaban el dinero.
Argentina no pudo pagar, por eso se produjo el debacle o default.
Ahora bien. ¿Qué se podía hacer?
Argentina reunió a todos sus acreedores (canjes del 2005 y 2010) y les dijo que de los cien dólares les podía pagar veinte y a varios años de plazo.
Muchos de esos acreedores eran no sólo extranjeros sino también argentinos que creyeron que el país iba a cumplir con su obligación de pagar sus deudas.
Esos bonos argentinos fueron vendidos por bancos de todo el mundo a jubilados italianos, maestros, personas que tenían ahorros y confiaron en su banco.
Se les puso un plazo para que decidieran si aceptarían lo que el país les ofrecía y la oferta fue aceptada por el 92,4 % de los acreedores.
A ese pequeño grupo que no aceptó la propuesta de Argentina se lo denomina “fondo buitre”, es decir, personas o sociedades (por ejemplo, NML, Aurelius, Paul Singer) que compran bonos de países como el nuestro a precios muy bajos y luego se presentan ante los tribunales para que la justicia obligue al país a cumplir lo que se había comprometido, en este caso los cien dólares y sus intereses.
Estos iniciaron un juicio contra Argentina ante los tribunales de New York. Allí es cuando aparece en escena el Juez Thomas Griesa quien, luego de años y años de pleito, nos condena a pagar los cien dólares más los intereses de casi catorce años.
El monto de la deuda con los intereses de los que no aceptaron la oferta de nuestro país, dicen, es de aproximadamente quince mil millones de dólares; otros hablan que, en realidad, es la mitad.
¿Qué pasará? ¿Pagará el país a los “fondos buitres”? ¿Cumplirá Argentina la sentencia de un juez de una jurisdicción que el propio país, en su momento, aceptó?
Todo el dinero recibido por el estado, ¿sirvió para que los argentinos estemos mucho mejor? No. ¿Pagaremos el dinero de la deuda todos nosotros? Sí.
Fin de la historia. ¿Fin?
por Dr. Andrés Rosso















