
Es cosa de ver cómo la música arrebata los corazones de quienes son capaces de escuchar. Así baila el barrio, folclore los domingos, freestyle cuando pinte y rock and roll los sábados a la noche.
Desde las ventanas de las casas los distintos barrios de Derqui se llenan de chamamés, chacareras y polquitas mientras la mañana se estira en los confines.
Las plazas son de los pibes, que van tirando sus letras como si fuera un round, pero de amistad.
Y el rock, bueno, como bien se sabe, corre por las venas de toda buena derquina y todo buen derquino.
Hablamos de los caminos viejos, los cimientos de la ley: Vox Dei, Deep Purple, Charly García, La Renga. Cosas de ayer, de hoy y de siempre.
Iván Montanari, Larson, Aspirinas para Mirta, Vieja Plaza, Belén Caldara, el Magui y, por qué no, Dieguito Ramírez y el querido Ariel Trifunoff.
¿Qué sería del mundo sin la música?





