por Alberto Sucari
Para poder nacer tuvimos que haber necesitado de: una madre y un padre, dos abuelas y dos abuelos, cuatro bisabuelas y cuatro bisabuelos, ocho tatarabuelas y ocho tatarabuelos, treinta y dos choznos, sesenta y cuatro pentabuelos, ciento veintiocho hexabuelos, doscientos cincuenta y seis heptabuelos, quinientos doce octabuelos, mil veinticuatro nonabuelos y dos mil cuarenta y ocho decabuelos.
Solamente para las 11 últimas generaciones fueron necesarios 4.094 ancestros para que puedas estar hoy aquí.
Piensa por un instante: ¿cuántas luchas?, ¿cuántas guerras?, ¿cuánta hambre?, ¿cuántas dificultades?, pero también ¿cuánto amor?, ¿cuánto cariño?, ¿cuántas alegrías?, ¿cuánta esperanza?, ¿cuánta fuerza? tuvieron que vivir todos estos antepasados para que tú puedas estar vivo.
Y todavía te preguntas: ¿qué hacemos aquí?
Nosotros solo existimos gracias a todo lo que cada uno de ellos pasó.
Gratitud a todos los antepasados. Sin ellos no tendríamos la felicidad de conocer lo que es la VIDA.















