
En el conurbano se dan charlas de sobremesa insólitas, en la merienda, entre padres e hijos donde intervienen las abuelas.
La situación entró en un ambiente de distención y relajación tal que hasta los pibes ocuparon nuevamente los potreros del barrio.
En algunos lugares se están juntando vecinas en las veredas. Los patios de las casas se abarrotaron de adolescentes que miran los árboles con intensidad.
En Derqui, el único telescopio que estaba a la venta en un local de la Avenida de Mayo fue rematado en 500 dólares. La familia que lo compró asegura que la noche será estrellada.
Sin Facebook ni Instagram en el horizonte, ya se habla de la alegría recuperada.















