P.A.DI.M.M. (Padres Amigos del Discapacitado Mental de Morón) es un taller protegido de trabajo.
Por Noelia Venier
Julio llegó de repente. Lluvioso y frío. Invierno escarchado y helado. Está conmovido el país. Golpes, corridas, argentino contra argentino. Mes de la independencia convulsionado ahora y antes. Se mezclan sentimientos porque no parece que hubiera igualdad, parece que la libertad está encerrada en una jaula de metal. Y sin embargo, siempre se puede encontrar una sonrisa en algún rostro mientras la bandera flamea suavemente en las manos de una abanderada. Orgullo y certeza de que la vida no pasa únicamente por la pantalla de televisión. Pasa adentro de lugares como P.A.DI.M.M., cuyo principal objetivo es darles herramientas a jóvenes con capacidades especiales para que puedan sortear el obstáculo de la discriminación y prepararse para que, cuando por la ley de la vida queden solos, tengan un espacio para vivir y desarrollarse.
En eso pensaron sus fundadores allá por el año 1988. En 1991, tras grandes esfuerzos de varias entidades y particulares con voluntad de servicio, pudieron comprar el terreno, ahora transformado en una construcción, que se encuentra en Colón 849, donde actualmente asisten 13 jóvenes de lunes a viernes de 9 a 17hs. Allí reciben desayuno, almuerzo y merienda. En el lugar realizan trabajos de producción (fabricación de bolsas de polietileno, guantes descartables, sobres de papel de varias medidas para uso comercial, clasificación y compresión de papel, cartón, botellas, etc.).
María Consuelo Creado de Panero vive en Morón. Desde hace 2 años colabora como voluntaria en P.A.DI.M.M. “Mi hija, María Fernanda, es no vidente. Las dos venimos a colaborar y ayudar.”
Vilma es mamá de una operaria. “Hace un tiempito que Meri está viniendo y hace poquito que estoy como coordinadora y supervisora del trabajo de los chicos. Me enteré de la existencia de este espacio porque me lo recomendaron. Lo vinimos a ver y, a diferencia de otros talleres, me gustó. Es un grupo muy lindo de chicos y nos sentimos muy cómodas. Venimos todos los días. Somos de Morón.”
Beatriz Salamanca es mamá de Gerardo y la presidenta de la asociación que cuenta con personería jurídica y que no tiene fines de lucro. “La gente que veas acá adentro son todos voluntarios”, asegura Beatriz. “Las autoridades se renuevan cada 4 años y otros casos, cada 6. Durante 14 años fui vice, va a ser 2 que soy presidenta. Trato de coordinar el trabajo, que haya material para el taller, la comunicación con la gobernación, los números.”
Cualquiera que sienta ganas de acercarse a colaborar puede hacerlo. “Trabajamos codo a codo con los familiares que colaboran, nos vamos rotando. No hay profesionales, no tenemos ayuda de cocinero, secretaria, limpieza. No tenemos dinero para pagar esos sueldos. Los papás que quieran, pueden venir personalmente. El joven tiene que tener una patología que le permita trabajar ya que recibe un pequeño sueldo que la gobernación le deposita en el banco. Tienen un período de adaptación con el lugar y nosotros con ellos. La familia tiene que venir a acompañarlos.”
El grupo tienen mucha conexión. Se los escucha hablar y reír mientras realizan las tareas asignadas. “Vienen igual, aunque llueva o truene. Están contenidos. Se sienten importantes porque tienen trabajo, porque cobran a fin de mes, porque tienen un amigo con quien hablar. Están conectados con la sociedad. Cada día que pasa tratamos de que se les abra más la cabeza. Es nuestra misión”, afirma Beatriz.
No se puede cambiar a los demás. Podemos cambiar nosotros. Algunos ven en la persona con discapacidad todo lo que no pueden hacer. Esta entidad apunta a desarrollar y potenciar las capacidades que tienen los chicos mediante la creación y equiparación de oportunidades. Además, promueve la participación en actividades extra laborales recreativas, deportivas y formativas que tienen como fin la socialización e integración.
¿Qué es un taller protegido?
En primer lugar, tiene como objetivo integrar a la persona con discapacidad a la sociedad a través del trabajo. Lograr esto implica un proceso total de rehabilitación profesional y brindar el apoyo necesario para poder garantizar el ajuste de trabajo-trabajador. Es de suma importancia que la familia acompañe y participe de todo este proceso, ya que es el pilar fundamental de toda persona.
Como ser humano con características diferentes, la persona con discapacidad tiene el derecho a la normalización, a la participación, a la integración y a ser reconocida e incluida en el medio social. Pero también tiene el deber de ejercer ese derecho. Asimismo debe tener una formación para que pueda integrarse a una actividad productiva.
La inclusión laboral de personas con discapacidad no se refiere sólo a la capacitación de un oficio o a la posibilidad de incorporación a un empleo, implica una nueva mirada, un nuevo posicionamiento de la persona con discapacidad, a la posibilidad de elección y deseo personal, a la autorrealización.
Si queremos un camino distinto, empecemos, cada uno desde nuestro lugar, a caminar distinto. Los voluntarios de P.A.DI.M.M. son un ejemplo de compromiso cotidiano. Los jóvenes y padres que concurren al taller se dan al otro sin especulaciones. Son personas que honran la vida y hacen de nuestro país un lugar mejor.

















