Lo que sucede cuando las personas se encuentran para honrar a la Pacha.
por Noelia Venier
El pasado 1 de agosto fue el Día de la Pachamama. Madre tierra que nutre, protege, da vida. Es tiempo y universo. La energía que baila para honrar a la Pacha. Alas para volar, raíces para sentir la tierra entre nuestros pies. En aimara, Tinkunakuy significa encuentro de personas. El grupo está formado por hombres y mujeres cuya esencia se siente en la interpretación de las danzas.
Paula Weigel (socióloga) y Yamila Camelli (docente) son dos de las integrantes del grupo que en representación de todos cuentan su historia.
Yamila: En el 2009 se forma el grupo porque los nueve integrantes formábamos parte de otro grupo del cual nos fuimos porque habíamos cumplido un ciclo. Nos quedó esa sed, esa necesidad de seguir ensayando. En un principio, nos juntamos con esa idea. Mucho no duramos así. Ese mismo año, el 19 de abril, en el Paseo de las Artes en Morón, hicimos el Día del Aborigen Americano y partir del año siguiente ya instalamos la ceremonia de la Pachamama en la Plaza San Martín.
Paula: Somos todos amateurs, nos dedicamos a otra cosa y además bailamos. Tomamos todo el mes de agosto como el mes de la Pacha y organizamos la ceremonia que tiene como fin rescatar valores. Invitamos a músicos y bailarines amigos, a toda la comunidad, familia y amigos. A las 12 del mediodía de ese domingo de agosto en que organizamos el evento (que tiene carácter de Interés Municipal y este año será el 27) hacemos la ofrenda. Mario Barrios (de los pueblos originarios) y Olga Choque, que lo acompaña hace mucho tiempo, nos guían. Hacemos un hueco en la tierra, siempre en el mismo lugar. Ese momento lo cierra una agrupación de sikuris. A partir de ahí comienza toda la jornada de música y baile.
Yamila: Mario y Olga sostienen que lo importante es la dualidad, el complemento entre el hombre y la mujer. En el momento de la ofrenda, a la que cada uno aporta algo (alimentos, bebidas), así como agradecemos, también pedimos. El grupo se originó con la idea de ser un espacio de danza donde también hubiera cerámica pre colombina, platería mapuche, no se pudo continuar por una cosa de organización; pero la esencia del grupo quedó: la cercanía con los pueblo originarios, el respeto a la Pacha y esta necesidad de que se empiece a naturalizar en el medio de las ciudades, el ruido de los colectivos, el respeto por nuestra tierra. Hacerlo en el centro de Morón tiene el propósito de hacerlo visible.
Paula: La difusión se hace de boca en boca. Que se haga en la plaza convoca gente nueva, varios de los que se han sumado fue porque se acercaron al evento. También difundimos por Facebook y a través de conocidos y contactos. Somos invitados a muchos lugares a mostrar lo que hacemos, peñas, escuelas, grupos conocidos de la zona. Apoyamos movidas que tienen que ver con lo social, luchas de desocupados, ahí también difundimos este evento que para nosotros es el más importante del año. Nuestro repertorio es muy variado: chacarera, gato; también danzas norteñas, mucho tiempo se bailó un tinku que también era representativo del grupo, tomamos bailecitos, carnavalitos; todos con el significado de rescatar lo ancestral.
Yamila: El grupo, ya desde el año pasado, ha adoptado una postura: nuestras salidas tienen que ver con apoyar estos espacios de lucha, los mapuches, despidos, que no paran de suceder y de aplastarnos día a día. Más allá de que somos un grupo heterogéneo en cuanto a ideologías políticas, y no levantamos ninguna bandera, en algo en lo que estamos en comunión es que estamos en la vereda de enfrente del gobierno que hoy nos toca atravesar y eso es lo que nos da fuerza y un lugar desde el cual pararnos.
Paula: Las danzas que estamos llevando adelante quieren decir algo. Elegimos temas para a hacerlo. Nos focalizamos en el querer expresar lo que pensamos.
Yamila: Las coreografías que montamos tienen un mensaje relacionado con la situación sociopolítica que estamos viviendo.
Noelia Silveyra fue la primera docente del grupo. La docente actual y coreógrafa es Natalia de la Puente. Ambas coordinan las coreografías.
El grupo tiene una modalidad de trabajo muy particular. Son un grupo autogestivo que se maneja por asamblea a la hora de tomar decisiones. Cuentan con un espacio físico, El Pampero (Azcuénaga 756, Morón) a donde se reúnen todos los lunes y miércoles. Los lunes a partir de las 18 hs. cualquier persona que quiera sumarse puede hacerlo.
Paula: Tinkunakuy es un espacio hermoso. Al ser autogestivo todo cuesta… significa ponernos de acuerdo en un montón de cosas; desde lo más chiquito hasta lo no tan chiquito, siempre se trata de ponerse de acuerdo.
“Cuando la sangre que fluye en tus venas regrese a los mares, y la tierra en tus huesos regrese al suelo, es ahí donde recordarás que esta TIERRA no te pertenece a ti, sino que eres tú quien le pertenece a ella…”
















