Todos enseñamos, todos aprendemos

La docencia y la hazaña de enseñar. Entrevista a tres docentes moronenses: Silvia Egan (secretaria de la Escuela Primaria N°80), Graciela Olmos (directora de la Escuela Secundaria N°46) y José Giarrizzo (director del Centro Municipal de Formación Profesional N°2).

En 1943, la Conferencia Interamericana de Educación (integrada por educadores de toda América)  se reunió en Panamá y estableció el 11 de septiembre como Día del Maestro en conmemoración por el fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, uno de los personajes de la escena política nacional más controvertidos, con más luces y sombras.

Aprendió a leer a los 4 años y fue maestro rural a los 15. Se convirtió en uno de los mayores precursores de la educación en nuestro país. Como Presidente trabajó por lo que había luchado toda su vida: la educación y la cultura de su pueblo.

Sin embargo, nunca ocultó su desprecio extremo hacia los indios, los gauchos y todo aquel que no cumpliera con su visión de “civilización”; los denominaba la “barbarie”. A pesar de este pensamiento y las resistencias de Sarmiento, la escuela argentina recibió a alumnos sin distinciones: el aborigen, el mestizo, el hijo de inmigrantes europeos, el nativo, el criollo. La creación de un enorme número de escuelas aumentó considerablemente la tasa de alfabetización en el país.

Lo cierto es que Sarmiento, sin dudas, fue el impulsor de un Estado responsable de la educación de todos sus habitantes.

Desde aquella Argentina del siglo XIX hasta ahora, mucho se ha hablado, debatido y luchado por una educación pública superadora y abarcadora; muchas leyes, decretos y reglamentaciones se han sancionado; mucho falta todavía.

Paulo Freire, el gran pedagogo brasilero decía: “Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre. El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas.”

Todos enseñamos, todos aprendemos. El rol de los educadores debe adecuarse a la realidad socio económica de sus alumnos, y el Estado debe procurar garantizar a los docentes un presente y un futuro que dignifique aún más la tarea.

Me quedo con el ejemplo de Dora Lohiolaberry, mi tía abuela, maestra de las de antes. Cada alumno, un desafío. Cada alumno, un mundo que atravesar. El día que murió, hombres y mujeres se acercaron a despedirla, a decirle adiós a una parte de su infancia. Para mí fue una maestra de la vida.


“Cada alumno es ante todo un sujeto de derecho, diferente del otro”

Silvia Irene Egan es secretaria de la Escuela Primaria N° 80 “Antonio Morello”, Ruy Díaz 4031, Morón Sur.

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Lleva casi 30 años en la docencia.  Antes de ejercer este cargo fue maestra de grado, vicedirectora y directora. Muchas cosas cambiaron durante estos años. Mucho habrán visto sus ojos, muchas palabras habrá dicho y muchas de ellas habrán germinado en algún que otro corazón.

“Creo que hubo cambios en la didáctica, en la forma de enseñar, en la mirada que se tiene del niño o adolescente. Se reconoce que cada niño tiene su tiempo para aprender. No toda ‘la clase’ aprende lo mismo en el mismo momento. Se acepta que los grupos son heterogéneos y diversos. Cada alumno es ante todo un sujeto de derecho, diferente del otro. Fue cambiando la concepción filosófico-pedagógica. Se avanzó desde la investigación en el campo educativo y en el uso de las nuevas tecnologías.”

La escuela primaria es ese espacio en el que nuestros hijos pasan tantas horas, en donde aprenden a resolver conflictos, problemas, se forman con otros e individualmente en su primera experiencia colectiva fuera del entorno familiar.

“Cada nivel de la educación es importante. La escuela primaria es fundamental en la formación para vivir con otros, es decir ‘convivir’. La alfabetización es una de las grandes metas a lograr, también la comprensión e interpretación de textos, junto con la resolución de problemas matemáticos.”

Como si enseñar fuese poco, los docentes tienen la difícil tarea cotidiana de enfrentar las necesidades particulares de los alumnos.

“Los problemas o conflictos provienen de lo social. Lo que pasa en la sociedad, pasa en la escuela. A lo largo de mi carrera como educadora he visto a la institución escolar atravesada por el abandono, la violencia, la falta de atención sanitaria y otras realidades que inciden en el aprendizaje de los chicos”, asegura Silvia. “Las necesidades generalmente son edilicias, la mayoría de las escuelas tienen problemas de filtraciones y  humedad e instalaciones eléctricas obsoletas que no pueden soportar el consumo de los artefactos actuales.”

– ¿Cuál es el mayor desafío de la escuela primaria en la actualidad?

– Los chicos no aprenden solamente conceptos, sino también procedimientos y a buscar información en diferentes fuentes. Tienen que saber investigar, comprender e interpretar, no acuerdo con la escuela enciclopedista. Ya no hablamos de disciplina…. Hablamos de convivencia, para poder convivir debemos enseñar y aprender a respetar las normas. Entender que son necesarias para lograr un orden, evitar y solucionar los conflictos que surgen en todo grupo humano.

– ¿Qué es lo mejor de la docencia?

– Lo mejor  es  que  elegimos ‘ser docentes’ y lo que recibimos de los chicos. Ellos te ofrecen cada día su inocencia, su sinceridad, su sonrisa y también sus preocupaciones. Esperan mucho de sus maestros. A veces no nos damos cuenta que dejamos algo nuestro en cada uno de los chicos que pasan por nuestras aulas.

“Me emociono cada vez que un ex alumno me reconoce por la calle. Al comenzar este ciclo lectivo en la Escuela N° 80 me encontré con una auxiliar que es hermana de Antonella y con Mauro que hizo una suplencia como ayudante de cocina y ambos fueron mis alumnos en la EP N° 12 de Morón. Mauro Ávalos, del cual fui maestra en la Escuela Parroquial Nuestra Señora de Luján, es el papá de Benjamín de 2° A. Ya estoy finalizando este camino que comencé en 1987. En el próximo mes de febrero decidí jubilarme, pero creo que el ‘ser docente’ se lleva con uno para siempre.”

“Dentro de esta escuela, a los chicos se los hace partícipes. Se los reconoce como personas”

Graciela Olmos, directora de la Escuela Secundaria N° 46.

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Docente hace 39 años, desde el año ‘77. Recibida de profesora de inglés. En esta escuela, está desde el 5 de noviembre del año pasado, pero ya fue directora en Río Gallegos, lugar al que adoptó cuando dejó Córdoba, su provincia natal.

 “Me interesa el proceso educativo, la política educativa. El gestionar proyectos educativos; el propiciar que algún momento de no clase, por ejemplo, se convierta en un momento de clase. Cada vez que sucede algún inconveniente en la escuela, a esa ‘mala experiencia’ la transformamos en un momento de aprendizaje. Por ejemplo, un chico le pegó a una compañera, entonces cada profesor en su curso, no importa el área, deja de lado el tema del día y encara la Ley de Protección al Niño, Adolescente y Joven, la Ley de Diversidad de Género, etc.”

– ¿Cuál fue su primera medida cuando llegó a esta escuela?

– Organizar un concurso junto con una de las profes de plástica. Un concurso para que los chicos diseñen el logotipo de la escuela. Ya hay un ganador, ahora hay que plasmarlo. ¿Cuál es el objetivo? Apuntar a la identidad y a la pertenencia para cuidar lo tuyo.  A los chicos los tenés que hacer sentir que son dueños de la escuela para que la cuiden.

“Hemos estado trabajando en la organización de muchas cosas que han venido afectando la trayectoria pedagógica de los chicos, con respecto a la disciplina. Uno de esos proyectos es el de la biblioteca. En la escuela hay una pero no hay bibliotecario. Entonces unos de los profesores, que trabaja en el archivo de la Nación, propuso organizarla.”

– ¿Cómo se maneja la convivencia dentro de la escuela?

– Desde hace tiempo no existen más las sanciones (amonestaciones, expulsión, etc.). La Ley de Educación dice que al ser la secundaria obligatoria tenés la carga pública de tener al chico adentro de la escuela. Si vos te enterás que hay un vecino que tiene un hijo menor de 18 años que no va a la escuela, hasta lo podés denunciar porque está violando el derecho del niño a aprender. Yo opino que está bien. Es preferible que esté en la escuela pero no solamente para que se lo contenga o no ande en la calle. Cuando se habla de inclusión, se entiende mal el concepto. Inclusión no es tener al chico sí o sí, aprobarlo sí o sí. Inclusión es darle al chico las herramientas para que pueda salir de la escuela hacia el mundo laboral, hacia un estudio terciario o universitario.

“Por otro lado, hay un decreto (sancionado luego de ver en la práctica las deficiencias de este modelo) que permite que cada escuela tenga su acuerdo de convivencia. El acuerdo de convivencia es un instrumento elaborado democráticamente, en el que participan los chicos, los padres, los auxiliares, los profesores; es decir, toda la comunidad educativa de la escuela. ¿Qué significa tener el acuerdo institucional de convivencia? Establecer normas. Está estipulado qué es lo que le va a suceder al que viola una norma.”

– ¿Qué opina sobre el hecho de que los chicos tengan tantas oportunidades para dar una materia? ¿Cómo modificó eso la educación? ¿Cómo influye eso en el rendimiento, en el aprendizaje?

– Eso es una falla del sistema. Afecta la calidad de su educación. La disminución en la calidad de la educación pública se debe a que si bien hay lineamientos nacionales y provinciales, cada escuela debe adecuar los contenidos a su realidad. El desfasaje me parece que pasa por la mala interpretación o por la falta de perfeccionamiento del docente. Crearon estos contenidos, este diseño curricular y se lo largó y a lo mejor los profesores no fueron participes de la elaboración.

Actualmente, la escuela está comenzando a andar sobre rieles. Tienes muchos proyectos: la reorganización de la biblioteca, embellecimiento edilicio, solidaridad hacia algunas casas de ancianos; todos orientados a desarrollar valores en los chicos.

“Ellos se súper enganchan. Necesitan todo el tiempo propuestas. Yo creo que la forma de trabajar actual va a tener que ser, además de investigación, a través de proyectos.”

En la escuela hay, entre los dos turnos, 243 alumnos, por eso el trato es individualizado, se puede hacer un seguimiento de cada historia.

– ¿Cómo cambiaron, en estos años, las necesidades, las problemáticas de los chicos adolescentes? ¿O son las mismas?

– Han cambiado, son otras. Uno de los objetivos de la política institucional es colaborar en su autodescubrimiento y la elaboración propia de conocimientos; en la elevación del autoestima. Vos le preguntás qué quieren ser y no saben.  Viene un poco del modelo de la casa. Tenemos que trabajar sobre valores que en el hogar no tienen. Yo creo que la política económica del país tiene que ver con esto. Sus papás no han tenido oportunidad de estudiar, tampoco les pueden pedir a sus hijos que el día de mañana sean médicos. El problema de base es la falta de oportunidades que ha tenido la generación de los padres de estos chicos que no han sabido proyectar la vida de sus hijos.

– ¿Qué es lo más gratificante de su profesión?

– Son muchas las satisfacciones. Cuando salís de acá y los chicos te dan un beso. Cuando te proponen proyectos. Cuando los vas descubriendo. Cuando los ves los valores que tienen en otros ámbitos, de compañerismo, de solidaridad, el vocabulario que manejan. Ver que los chicos andan tranquilos dentro de la escuela, que se sienten reconocidos. Están aprendiendo a vivir democráticamente porque son partícipes de los proyectos de la escuela, se los consulta, se los tiene en cuenta. Se los reconoce como personas constantemente.

“Estamos trabajando para los chicos, para que la comunidad nos empiece a ver de manera diferente. Los estamos esperando para que vengan a conocer las instalaciones, tenemos proyectos para que participen. Es una escuela abierta a la comunidad, eso significa que está abierta a los padres, ellos tienen voz acá adentro, son partícipes de la elaboración tanto del proyecto institucional como del acuerdo de convivencia, son partícipes de la cooperadora, tienen derecho a opinar sobre lo que les gusta y sobre lo que no les gusta. Estamos trabajando sobre la identidad y la permanencia en la institución de los chicos y de la familia. La política institucional está dirigida al rescate de ciertos valores de solidaridad, convivencia, respeto por el diferente. Somos todos iguales pero diferentes a la vez.”

“Creo que es una de las profesiones más nobles. Formar, transmitir lo que uno sabe”

José Giarrizzo, director del Centro Municipal de Formación Profesional N°2 desde 2001 y profesor desde hace treinta años.

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Hace 50 años que la institución funciona en la sede de Maestra Cueto 750.  Comparte el edificio, de casi 140 años, con una escuela primaria y secundaria. Reparador de PC, gasista, cosmetología, cerrajería, auxiliar administrativo, son algunos de los cursos de capacitación profesional, con salida laboral, que se dictan. Empezaron alrededor de 622 alumnos, un promedio que se repite todos los años.

“A mitad de año hay cursos que finalizan y otros que empiezan. Y obviamente todos los años hay una deserción y finalizan alrededor de 400 alumnos. Algunos que han abandonado los estudios los retoman porque se dan cuenta de que los estudios primarios  y secundarios son los que les permiten no sólo hacer estos cursos sino también, el día de mañana, insertarse laboralmente o acceder a otros estudios”, asegura José.

– ¿Cómo cambió la educación en todos estos años?

– Si te tengo que hablar con respecto a la escuela secundaria, la noto más fácil para el alumno. Si bien hoy en día es más permisiva en cuanto a quienes pueden ingresar, mantener y promover, la veo con mucha más facilidad. Hasta hace unos cuantos años los exámenes eran en diciembre y en marzo, ahora tenés las instancias de abril, mayo, agosto y octubre que se suman a las anteriores. Es una opinión personal, el alumno ha perdido interés, dice ‘acá no me presento, total tengo otra posibilidad’.

“En esta institución es distinto porque el alumno viene porque quiere, porque lo necesita por diferentes motivos (el principal es la inserción laboral). Cuanto más preparado estás, más posibilidades tenés de acceder a un trabajo. A eso amputan estos cursos: el alumno viene, se ocupa, se preocupa y tiene ganas de aprender.”

“Además trabajamos en forma conjunta con alumnos de capacidades diferentes. La experiencia que hemos tenido paralelamente con la secundaria de aceptar alumnos con capacidades diferentes ha dado muy buenos resultados. Chicos que, acompañados por las maestras recuperadoras, han llegado a buen término en alguno de los cursos.”

– ¿Cómo ve el futuro de la educación pública en todos los niveles?

– Tiene que tener algunos puntos a reformar con respecto a la educación de una localidad a otra, de una provincia a la otra. Los contenidos y programas se adecuan al lugar geográfico, histórico. Entiendo el estudio de la lengua en determinados lugares en el interior del país pero me parece que tenemos que llegar a un equilibrio que asegure que si un alumno se quiere ir de una provincia a la otra no tenga problemas de equivalencias. Eso hay que mejorarlo. Esta buena la idea de capacitación y formación permanente en los docentes y creo que el tema salario es histórico… si bien coincido que hay trabajos que tienen que estar bien remunerados, a este lo dejo aparte porque no debería incidir en lo que es brindarle al alumno todo lo que uno sabe. Creo que a veces nos equivocamos un poco cuando pensamos más en el paro, nos olvidamos del chico. Apuntar a otro tipo de reclamos que no perjudiquen a quien nos está dando de comer y a las familiar que de alguna manera confían en nosotros. Nosotros estamos mal pero ¿en relación con qué? Tenemos, por ejemplo, un régimen de licencias que nos beneficia mucho y algunos se lo toman al pie de la letra.

“Creo que es una de las profesiones más nobles. Formar, transmitir lo que uno sabe. Siempre se dijo que la escuela es el segundo hogar; entonces la casa tendría que ser la primera escuela y a veces la formación primordial de los padres tendría que ser prepararlos para seguir estudiando, para la vida, para que sean… es distinta la realidad de aquél que se nutre.”

– ¿Qué es lo más gratificante de su profesión?

– Que el alumno se vea reconfortado, contento, que se sienta importante, no creyéndose más que otro, importante en el sentido de poder buscar un trabajo, tener herramientas. Es gratificante ver cómo en el corto, mediano y largo plazo una persona  a la que le transmitís tus conocimientos se puede desenvolver en la vida. Tanto a mí como a mis compañeros nos llena el alma.

“En este centro somos un equipo que trabajamos respetando los lugares de cada uno. Me toca estar a mí en la dirección, pero los preceptores trabajan a la par. No hay diferencias jerárquicas en el modo de trabajar, sí en la función de cada uno obviamente.”

“A mis colegas me gustaría contagiarlos con esta profesión que dignifica. No tenemos que decaer a pesar de que hay momentos en los que uno flaquea un poco. Pienso que una de las cuestiones a tener en cuenta que es un gran pilar, además de la familia, es el compañerismo, la gente que te rodea, y también confiar en que nos ha tocado una tarea muy noble. Por otro lado, quiero invitar a la comunidad, a aquellos que sientan que quieren progresar, crecer personalmente, a acercarse no sólo a esta sino a cualquier institución que crean que puede modificar su forma de vivir, de actuar, de pensar.”

 

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