Su nombre es Damián y tiene una relojería en pleno centro.
“Nos colocaron una parada de colectivos, el doble de ancho de lo normal, que ocupa – de punta a punta – el frente de mi domicilio y tapa absolutamente toda la marquesina de mi negocio”, describe en la puerta del local familiar ubicado sobre Independencia a metros de French.
“No termina ahí, tomaron las medidas de la publicidad de nuestro local tapado, del cartel de arriba, y se equivocaron, midieron mal y pusieron en el informe que tiene dos metros de alto cuando claramente no es así, cualquiera que lo ve se da cuenta a simple vista”, continúa indignado.
“Y la Municipalidad de Pilar nos está cobrando por la publicidad un dinero que no es”, concluye.
Sus padres Cristina y Pedro se mudaron hace 40 años, Damián tenía un año de vida.