Un héroe, una escritora y un vecino que fabrica ferris a escala

por Victor Koprivsek

Humberto Omar Giorgi, héroe de Malvinas y vecino de Ibicuy. Tenía 18 años cuando fue llamado a la guerra, y no dudó. Estaba en el Crucero Ara General Belgrano el día que lo hundieron, un crimen de guerra que sigue impune. Omarcito fue uno de los 323 compatriotas que no regresaron a su hogar. Su hermana Dora aún lo espera.

Ibicuy significa arena suelta o tierra molida, en guaraní.
También es un pueblo de Entre Ríos, “por Ruta Provincial 45 desde Paraje Brazo Largo desvío de AU 14, pavimentado tramo de 48 km”, describen en la página del Instituto Portuario del Gobierno de Entre Ríos.
Sí, Ibicuy tiene un puerto. Ente Autárquico Puerto Ibicuy, Departamento Islas del Ibicuy. Sobre el Paraná. Y aunque la historia de abundancia de productos para su comercialización que van y vienen cargados en los barcos por ese importante río argentino es vasta, Ibicuy es un pueblito de características austeras.
Pero como todo pueblo del interior, está lleno de historia, de buena gente, de sonrisas al alcance de un hola.
Pero Ibicuy tiene más. Ibicuy tiene un héroe. Sí, señora, un héroe. Alguien que dio la vida por todos. Alguien que no morirá jamás, cuya sonrisa quedó para siempre retratada en las fotos donde aparece y así en cada uno y cada una de sus vecinos, que van contando la historia de boca en boca, de escuela en escuela, de jardín en jardín.
Ibicuy no solo tiene un héroe sino también una escritora, una poeta, que compone salmos inspirada en el héroe, en su héroe, en el héroe de todos. Ella escribe cuentos mágicos que honran la memoria del vecino, del tío, del hermano.
Y cuando lo hace, cada 2 de mayo, la plazoleta del pueblo se llena de jóvenes estudiantes que llegan con banderas a la ceremonia. Y las autoridades del pueblo se ponen firmes al entonar los himnos, y los amigos y las amigas del héroe, su familia, derraman lágrimas de emoción y orgullo y un poco de tristeza también.
Entonces, ese pueblito con sus calles de arena fina, un poco alejado de su puerto donde los barcos que pasan se llevan las abundancias para otros lados, ese pueblito eleva plegarias al cielo entre niños en bicicleta y perros por doquier.
El nombre de Ibicuy derrama su misterio de nostalgias a la siesta, comparte su humildad hecha de suaves sonrisas, de charlas en las veredas a manos tendidas.

Lilia Rodas, autora de varios libros de poesías y cuentos. Presentó el 2 de mayo, en homenaje a su tío, el último libro publicado junto a dos queridos colegas, Mariana Lirusso y Victor Racedo: Malvinas, 40 años. Veinte cuentos y un perdón. Lo presentó en su pueblo, Ibicuy, en el Salón Cultural rodeada de familia, vecinas, vecinos, funcionarios, estudiantes y veteranos, sí, héroes de Malvinas que son la historia viva. A ellos dedicaron el libro publicado este año con el acompañamiento de El Bodegón Ediciones. A ellos el honor y la honra. (https://libreriaelbodegon.mitiendanube.com/productos/malvinas-40-anos-veinte-cuentos-y-un-perdon/)


Oh destino, ese pueblo que ya tiene mucho todavía tiene algo más. Tiene un fabricante de ferris a escala, que montó un museo frente a la vieja estación de trenes que ya no andan. Hubiera querido que ese museo de barcos legendarios estuviera ahí, frente a su casa, en la estación, pero no se pudo. Entonces, construyó una pieza en la esquina de su casa, frente al Concejo Deliberante, humilde pero suya, la hizo con sus manos y le puso muchas ventanas para que se vean los barcos desde afuera.
Un lugarcito de puertas abiertas, no las del museo sino las de su corazón. Y si alguien entra sabrá de viajes de otros tiempos cuando los jóvenes del pueblo se embarcaban a la aventura de su destino, 24 x 6, Ibicuy-Zarate, Ibicuy-Buenos Aires, con la bendición de sus mayores que veían la partida como una promesa de futuro.

Don Gabino, duende mágico, hacedor de barcos a escala, ferris, creador del museo del pueblo, su sonrisa guarda la historia de quienes trabajaron toda su vida cargando y descargando, paleando y limpiando escotillas, echando el carbón a los motores para que la cosa funcione. En la mirada del vecino las aguas del corazón del Paraná son libres y cristalinas, llenas de peces dorados y plateados. Un río hecho de la esperanza que se comparte a manos llenas en mitad de la mañana, ahí donde el olvido se vuelve memoria. Donde desde las profundidades emergen los recuerdos más lindos para volver a flotar al sol de cara al cielo, celeste como un espejo de agua.


Arena fina es el tiempo en Ibicuy. Tierra molida que se escapa de las manos y se queda en los ojos vidriosos de su gente. Un pueblo que tiene un héroe, una escritora y en señor que hace maquetas de barcos, sin duda, es un lugar importante.
Digno de conocer.  

Foto de la familia de Omarcito, en la Plazoleta que lleva su nombre. También compartimos algunas otras fotos tomadas por El Apogeo Diario, este 2 de mayo de 2022, a 40 años de aquella tarde, cuando hundían el Belgrano y nacía el héroe de Ibicuy.

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