Un lugar, tres mujeres, cuatro historias

Distintos pueblos y localidades de la Provincia de Buenos Aires son recorridos los fines de semana por familias, amigos, grupos de motoqueros, que, ávidos de un tiempo de tranquilidad y distención, se permiten una escapada lanzándose a la aventura del camino.

Rivas es uno de esos lugares.

Ubicado en el Partido de Suipacha, está unido a la ciudad cabecera por la Ruta Provincial 43, asfaltada y sin un solo pozo. Muy cerca de Mercedes, continuando por la Ruta Nacional 5.

Allí, en Rivas, unas 500 personas comparten los días en la calma mansedumbre de la vida rural, alejada de los ruidos, las cuestiones de inseguridad y el tiempo con relojes.

Dos posadas muy interesantes y cálidas, Bar Biero y Don Guille, se reparten las mesas gastronómicas del pueblo y ofrecen deliciosos manjares que, sumados al buen trato de los lugareños, garantizan un “muy bien 10 felicitado” a la hora de buscar un tiempo especial.

El primer fin de semana de agosto el frío hizo un alto en la huella y desgranó algunos días de sol que fueron altamente aprovechados por los ocasionales visitantes de esa comarca hecha de casas bajas y construcciones antiguas alrededor de una Estación a la que arriban las formaciones de trenes renovados que unen a Retiro con Junín.

Así fue que el domingo 1 de agosto, Día de la Pachamama, tres historias locales, que compartimos a continuación, terminaron en El Apogeo Diario, observando a su vez, que no hay distancias entre ellas, tanto sea por estar unidas por el lugar como así también por la generosidad de espíritu que abraza el corazón de sus protagonistas.

Mes del Día del Niño y la caravana mágica 

“Hoy arrancamos el mes del Día del Niño con una caravana entregando golosinas en Rivas”, compartió Belén Morales, concejal del Municipio de Suipacha, que junto con su padre “Lucho” y un nutrido grupo de vecinas y vecinos llenaron de colores el domingo 1 de agosto.

“Cuando venimos a Rivas se suman al grupo Mariana y Omar, gente muy linda y colaborativa, y María, que es la enfermera de este pueblo”. Belén tiene 30 años, estudió Derecho y actualmente, además de ser parte del HCD de Suipacha, está cursando la carrera de Trabajo Social.

Una escritora llena de humildad

Graciela Brown es autora del libro Antología agreste, publicado de manera auto gestionada en 2017, “particularmente me gustan mucho los cuentos, pero la poesía es algo que descubrí hace un tiempo y ahora, a veces, me siento a escribir un cuento y me sale una poesía”, sonríe la mujer cerca del mediodía.

Ella vivió muchos años en la zona sur de Buenos Aires, en Monte Grande, “pertenece a Esteban Echeverría, limita con Ezeiza, anteriormente, en mi adolescencia, viví en Misiones, en un paraje bien montaraz que se llama Villa Venecia, está en el Departamento de Candelaria, en Cerro Azul, ahí viví con mis abuelos rusos”, describe de su recorrido por los distintos lugares que marcaron su vida.

“Escribo todo lo que tenga que ver con lo social, la mujer, el campo. Cuando presenté mi primer libro acá en Rivas, lo hice en un lugar muy lindo que se llama Bar Biero, ese día llovió muchísimo”, comparte con humildad.

– ¿Hay alguna otra persona de General Rivas que haya escrito un libro?

– Si, Yolanda Rodríguez y un vecino de apellido Pera, que ya falleció. Considero que son tres libros de distintas épocas, el del señor relata anécdotas de Rivas e historias, y fue el primero. Después vino el libro de Yolanda y hace 4 años, el mío. Yo llegué a Rivas en 2013 y me encantó el lugar.

En la foto Mariana (izq.) y Graciela, con el libro Antología agreste en mano. “Una obra sensible, conmovedora y comprometida. Sus palabras son una apuesta al futuro, un futuro que queremos ganar para ser más humanos”, cuenta Mariana en el prólogo sobre la obra de Graciela. “Ella fue la madrina de mi libro”, agradece la autora. La foto habla por sí misma.

Madre Tierra

“Yerba suelta es un emprendimiento familiar, fundamentalmente, trabajamos tres personas, dos en la huerta y yo elaboro los dulces y conservas”, así se presenta Mariana, en su voz se tiende una mano que acerca confianza.

“El objetivo de nuestro emprendimiento ha sido reactivar a Rivas como un polo turístico, porque era un pueblo de 500 habitantes que no tenía mucha actividad cultural, entonces, con la Asociación Pueblo Solidario y nuestro emprendimiento, tratando de que la gente participe en la Feria de Artesanos y Productores de la Agricultura Familiar, la Fiesta del Pan, decidimos hacer alojamientos para quienes se acerquen puedan disfrutar de la hospitalidad del lugar”, informa sobre el proyecto.

“También comenzamos con la huerta orgánica, la elaboración de dulces, conservas, los cursos de huerta y el desarrollo del turismo rural, por eso Yerba Suelta tiene varias aristas”, invita a conocerlos entusiasmada.

Una de las formas de acceder a la información que ofrece el espacio es a través de su cuenta en Facebook Yerba Suelta, ahí están las vías de contacto, la ubicación de los lugares de alojamiento y el predio de la huerta.

“Junto a mi esposo Omar Di Santo trabajamos muchos años en zona de guerra, en hospitales de rehabilitación, él es Técnico en Ortopedia y yo soy especialista en Rehabilitación de Clínicas, cuando nos jubilamos decidimos buscar un lugar tranquilo, así fue como llegamos a Rivas”.

Mariana Ordosgoity es psicóloga y trabajó, también, en el Hospital Borda. Una mujer encantadora, cuya labor ha sido siempre sanar y ayudar al prójimo.

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