Una madre nunca deja de luchar por sus hijos. Aun en las peores circunstancias, imaginables o inimaginables, una madre da pelea hasta el final. Y es su amor inmenso lo que la sostiene.

Este es el caso y, por eso, es la nota del Día de la Madre en El Apogeo Diario de este 2025.
Nuria nació con 35 semanas de gestación y a los dos meses de recién nacida tuvo que someterse a una resonancia con anestesia general, con todo lo que eso implica para una bebé, y fue cuando sus padres tuvieron la terrible noticia de que había nacido con una mala formación en el cerebro, que sus ojitos tampoco se habían formado y ahí empezó su calvario.

“Empezamos a ver médicos hasta que, gracias a Dios, la obra social cubrió el estudio genético y dio que tiene un síndrome llamado CASK, que lamentablemente no tiene muchas probabilidades de vida porque convulsiona muy severamente y el daño a nivel neurológico la va deteriorando. Tuvo muchas veces internaciones, muchos problemas respiratorios, el año pasado pasamos el peor momento de nuestras vidas cuando empezó con una crisis que no paraba, empezó con un dolor que no sabíamos qué hacer, fuimos a la guardia y le descubrieron un tumor y la operan de urgencia el 11 de julio. No respondió bien, se iba a morir, pero Dios nos permitió tenerla un poco más. Su situación no mejora y tiene un dolor inmenso que no mejora con medicamentos, tiene cuidados paliativos, agotamos todo. Hemos ido al Garrahan, al Gutiérrez, al Posadas a pedir una segunda opinión, pero es una enfermedad muy rara que no tiene cura, es desesperante saber que tu hija en algún momento se va a morir convulsionando, ya no sabemos qué hacer”, cuenta a El Apogeo Ema, su madre.
Nuria tiene una mínima esperanza, pero esperanza al fin. Después de pasar por muchos hospitales en nuestro país, después de golpear todas las puertas posibles, su familia pide ayuda para poder viajar a Ecuador donde un tratamiento de células regenerativas puede ayudarla.
“El tratamiento de regeneración celular es una alternativa para que sus neuronas puedan recibir estímulos, lamentablemente Nuria es hipoacúsica, no habla y este tratamiento podría parar las convulsiones, hay otros casos de niños han mejorado muchísimo por el tema de parálisis cerebral y enfocamos esto porque hemos probado todo en Argentina y no quiero verla morir de una manera trágica, quiero lucharla hasta el último momento y necesito ayuda, necesito esa esperanza, que nos llegue porque es lo único que nos queda”, describe con angustia y desesperación.
Nuria es derquina, su familia vive en la calle Almafuerte a la vuelta de la Gulf, la estación de servicio del pueblo. El dinero que necesita para hacer el tratamiento está fuera de su alcance, pero no pierden la Fe y nada es imposible para Dios.
Su caso ya circula por las redes sociales como un llamado de solidaridad que toca el corazón. La información está disponible en @emmavanesaserrudo (IG).
También se pueden comunicar al 1168487575 (mamá Emma y papá Walter Callaguara).
Compartimos el alias para donaciones y aportes: todosznuria (Emma Serrudo, Banco Provincia).
Por favor, vecinas y vecinos, comerciantes, autoridades municipales, provinciales y nacionales, escuchen su clamor. Es un pedido desesperado que nace de corazones cansados por tanto sufrimiento, por tanta lucha.
Cuatro años de dolor para una niña es demasiado peso para no aportar nuestro granito de arena en esta causa. La familia Serrudo necesita de todos. Es un pedido de auxilio, es un llanto sin consuelo.
Sabemos que la situación económica es crucial para muchos, pero en la tormenta, en la noche más oscura es cuando la luz de una simple chispa puede convertirse en una gran llama de solidaridad que encienda corazones nobles y sensibles.
Todo aporte es válido.
No importa cuánto tengas para compartir, mucho o poco, tu acción dará esperanza a esta madre que lucha por la vida de su hija. Por su bienestar.
El tiempo de Nuria se acaba, su dolor no la deja descansar, sus lágrimas son demasiadas para una niña de cuatro años. Hay que ayudarla. En este Día de la Madre no podemos mirar para otro lado.
Sabemos que Derqui es solidario. Y, aunque la ayuda que necesita quizás sea mucha, hay que empezar. Bien sabemos que cuando se prende fuego una casa, los primeros que acuden son los vecinos, con baldes, mangueras, con todo lo que tengan a mano para apagar el incendio.
Después llegan los bomberos, la policía, las autoridades y el sistema que debe resguardar y acompañar, esa responsabilidad mayor que recae en el Estado. Pero que, ante una situación extrema, el barrio acude con desesperación para intentar ayudar, para ser manos, ser comunidad en ese intento.
Y este es un llamado, un pedido de auxilio. Y es ahora. Ya. En este momento preciso donde el aporte de todos puede marcar la diferencia.
Dejamos el teléfono de Ema. Una madre que nos necesita. Una madre que está dispuesta a darlo todo por su hija. Dios obre a su favor y pueda contar con la ayuda necesaria para este momento difícil que atraviesa su pequeña hija.
Una esperanza, tan solo pedimos ayuda para que, entre todos, podamos ser testigos del milagro que necesita Nuria para vivir y sentir el bienestar que merece.
El Dr. Iván Merchan, quien atendería a Nuria si logra viajar, es docente universitario, especialista en Patología Clínica por la Universidad Estatal de Guayaquil, especialista en Docencia Universitaria de la Universidad Católica de Cuenca, diplomado en Medicina Biológica, profesor de Medicina Biológica por la Universidad de Nuevo León México; Dr. Honoris Causa otorgado por los Estados Unidos de México, entrega de máxima distinción académica en el Congreso de Puebla, distinción en terapia celular regenerativa. Doctor en Medicina y Cirugía de la Universidad Estatal de Cuenca. Entre otros reconocimientos obtuvo el primer premio en reprogramación celular en terapia celular regenerativa y en proteomica en distrofías musculares, máximas distinciones otorgadas a profesionales de la ciencia y la salud.
Vecinas, vecinos, autoridades, instituciones, comerciantes, pase lo que pase hay que intentarlo, por Nuria, por su mamá, por nosotros.






