Yo soy el otro

Tomando todas las precauciones correspondientes, los integrantes de la Olla Popular de Haedo Silvana Rocaro siguen firmes todos los viernes en la estación de Haedo.

Integrantes actuales de la olla, algunos de ellos en la foto: Beto (Alberto), Marcelo, La Colo (Adela), Fede, Cristina Alonso, Mariano, Paco (Francisco), Susi, Verónica, Alfredo y Laura.

por Noelia Venier

En nuestro país hay muchos tipos de ollas. Cobre, acero inoxidable, metal, lata… Pero hay dos que definen claramente de qué lado de la vereda está aquel que la usa: está la olla canalla, puro ruido, cacerolazo, identificada con una clase media acomodada con aires de aristocrática, esa se abandona enseguida, porque cuando la tienen llena de nuevo, medio difícil seguir golpeándola, ¿no? También está la otra olla, en la que se prepara algo para aquel que menos tiene, una olla popular, grande, en la que nunca falta el compromiso, la mirada colectiva.

Esta es la historia de una olla del segundo tipo. “En agosto de 2016, cuando asumió Tagliaferro como intendente de Morón y cerró los 4 centros que había de ayuda y refugio donde la gente en situación de calle dormía, se bañaba, comía (centros que había abierto Lucas Ghi), vimos que en la estación de Haedo había entre 8 y 10 personas durmiendo; así que empezamos a cocinar para ellos. Arrancamos los miércoles, pero como después hubo gente que también traía viandas, nos pasamos a los viernes porque no había nadie”, cuenta Marcelo Orta, uno de los fundadores de la Olla Popular de Haedo Silvana Rocaro junto con Francisco Barreiro (Paco), Alberto Loduca, Alfredo Grosso y Susana Saccomano. Así se inició éste proyecto entre miembros de Vecinos de Haedo en Acción y Frente Ciudadano de Haedo.

“No tenemos un lugar físico donde la gente pueda sentarse a comer, el andén de la estación siempre fue nuestro salón comedor, adornado por la poca luminaria de la calle y el sonido tintineante de la barrera del tren”, cuenta Laura Gómez, otra de las integrantes.

-¿Por qué la olla se llama Silvana Rocaro?

-Silvana fue la cocinera y organizadora de donaciones y mercadería y una de sus almas principales, que tristemente enfermó a finales de enero de este año y nos dejó en marzo… una compañera de 43 años, trabajadora incansable y ser humano excepcional, siempre a disposición de quien lo necesitara (compañeros y comensales), ferviente feminista y compañera de luchas. No pudimos despedirla por los protocolos del Covid, prácticamente no pudimos llorarla porque enseguida tuvimos que reorganizarnos para seguir adelante. Hasta sus últimos días yo hablaba con ella por el celular mientras nos dábamos ánimo para que salga ella delante y nos daba la información que necesitábamos para lograr cocinar decentemente una olla para 80 personas y más.

“Tenemos muchos a quienes agradecer profundamente: desde distintas organizaciones sociales que nos ayudan con donaciones y con festivales solidarios; comercios de la zona que comprometidamente nos hacen donaciones de mercadería (verdulería La Virgencita, Defensa y 1ra Junta, Haedo Norte, carnicería El Nacional de Haedo Centro, La Recoleta de Haedo, nos están donando facturas, y panadería San Cayetano, 1ra Junta al 300); amigos y familiares que siempre están dándonos una mano enorme para juntar donaciones; y mucha gente que espontáneamente se acerca y nos trae desde mercadería comprada hasta comidas elaboradas por sus propias manos (tortas fritas, budín de pan, sopas y muchas cosas más para darle a nuestros comensales junto con la cena).”

A raíz de esta pérdida es que Laura y su compañero Fede Poliszuk deciden hacerse cargo de la cocina. El reto se pone más difícil cuando comenzó la pandemia: “Quedamos menos al frente de batalla, ya que muchos de los compañeros son población de riesgo (por cuestiones de edad y enfermedades preexistentes). Así que hoy seguimos en la trinchera con menos compañeros, pero con la misma tenacidad de no abandonar a tanta gente que nos espera cada viernes por ese plato de comida y ese corto contacto con nosotros (muchos son comensales firmes desde sus inicios y nos conocemos bastante), por lo tanto no se trata solamente de dar de comer, sino también de compartir un lazo afectivo que reconforta tanto como llenarse la panza”, asegura Laura.

-¿Cuál es tu historia personal con la olla?

-Surge durante el gobierno de Macri, con la típica angustia que nos caracteriza a los que tenemos un poco de conciencia social. Ya estaba cansada de amargarme mirando la televisión, necesitaba aportar desde algún lugar para ayudar a tanta gente que padecía y aún padece las políticas neoliberales de la derecha, ya no podía estar sin hacer nada. Si bien siempre pertenecí a la ideología nacional y popular, nunca había estado comprometida en forma colectiva con alguna organización. Una noche veo por Facebook una publicación de una olla popular en la estación de Haedo todos los viernes a las 20 hs (yo estoy muy cerca, a 8 cuadras) y no lo dudé un segundo. Lo agarre a Fidel (mi nene de 9 años, 7 en aquel momento), fuimos al super, hice una modesta compra de alimentos y nos fuimos los dos hasta allá una noche fría de mayo si mal no recuerdo. Y nunca más dejamos de ir. A la semana me acompañó mi vieja, Cristina, y al poco tiempo mi compañero, y hoy los cuatro (porque Fidel también viene siempre y colabora) somos parte del plantel fijo.

El trabajo que realizan es mucho y arduo, y no solamente los viernes, sino durante los 7 días de la semana, juntando colaboraciones, preparando bolsones de mercadería para entregar, entablando contactos con comercios que realizan donaciones. “Podría decirte que literalmente ponemos el cuerpo y el alma entera junto con las responsabilidades que ya cada uno tiene en su vida personal para no abandonar nunca a toda la gente que siempre nos espera en esa estación todos los viernes desde las 19:30. Sigo siendo una convencida de que las organizaciones sociales y populares somos los que contenemos, acompañamos, y damos amor por el otro con nuestro trabajo, codo a codo con la gestión de gobierno democrático, nacional, popular y feminista, que en conjunto nos ocupamos de parar la olla por los que no pueden. Nuestro deseo es que ojalá nunca fuese necesario hacer lo que hacemos, pero mientras le falte la comida a alguien, siempre haremos lo posible para estar ahí.”

“Estamos teniendo una concurrencia de 60 a 80 personas aproximadamente. Además, entregamos bolsones a los comensales que nos preguntan si podemos ayudarlos con algo para llevarse. No es que en forma regular entregamos mercadería porque priorizamos la misma para cocinar, pero cuando podemos y nos piden puntualmente, armamos y entregamos, sobre todo a aquellas familias que ya conocemos de hace mucho tiempo y sabemos que tienen poco y nada para sus casas. Aquellos que quieran colaborar, pueden contactarse con nosotros a través de la página de Facebook Olla Popular de Haedo Silvana Rocaro, a mi teléfono 11 3323-8022; o también a los siguientes números: 11 6397-3279 (Marcelo), 11 2674-6334 (Paco)”, invita Laura.
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