Cecilia Riccar es Ray Bottino y próximamente su disco estará sonando por las calles del Oeste.
Cecilia nació en Capital Federal. A los 4 años, por decisión de sus padres, se mudó al Oeste, más precisamente a Ituzaingó. A los 23, cuando se independizó, eligió este lugar como su lugar en el mundo.
Cuentan los secretos de barrio que la música le gusta desde siempre… cuentan que hace canciones cual artesana de las melodías desde muy chiquita y que con sus hermanas habían inventado una banda: los integrantes eran perros de peluche. Cecilia hacía las canciones y torturaba a sus hermanas para que las cantaran (¿haciendo las voces de los perros?).
“Lo gracioso es que después seguí con la música y soy paseadora de perros… Bastante predecible lo mío”, ironiza. “Así que empecé ahí con un tecladito Casio. A los 13 años descubrí a Los Beatles, enloquecí y agarré la guitarra.”
“La música es mi terapia, mi escape, mi amor, mi manera de expresar mis ideales o mis estados de ánimo, a veces con las letras, otras con los ritmos. ¡Encima me llamo Cecilia! Sin música no soy nada”, confiesa.
Charly García y Los Beatles son intocables, no hay nada por encima de ellos. Sin embargo, en su música se notan más las influencias de The Clash y Mano Negra, que pasan de punk a un reggae, o de jazz a un rockabilly, en un mismo disco. “Me gusta decir que mi música es una ensalada musical, y como además soy vegetariana tiene bastante sentido”.
– ¿Cuánto influye en tu música vivir en un barrio?
– Amo mi barrio, es parte de quien soy, y eso se nota en el disco. Lo estoy grabando acá, la gráfica es también con fotos que sacamos cerca de casa y más por sentido de pertenencia que por una cuestión de comodidad, ahora que estoy armando todo para salir a tocar, la idea es que seamos todos de Ituza o del Oeste. Además estoy estudiando piano en la EMMPI, y eso me hace valorar más mi lugar y las posibilidades que nos da tener una escuela de música gratuita, donde la gente que labura lo hace todo a pulmón y con unas ganas que te contagian.
La mística del barrio tiene su música flotando como burbujas y en este vaivén de acordes es que nació la banda de Cecilia, Ray Bottino, un nombre que le sonó bien.
“Ray es un apodo que me puso Majo, una compa de otra banda, y Bottino era el apellido de mi abuela paterna, y no sé, siento que con los años se nota cada vez más mi sangre Bottino. Es un proyecto que empezó hace unos años, una ensalada de reggae, rock, punk, pop de los ‘80 y otros estilos que fueron surgiendo de otras bandas que armé y viajes que hice por Sudamérica”, cuenta Cecilia.
En estos momentos, tal vez en este preciso instante en que estás leyendo la nota, Cecilia esté grabando temas para su primer disco.
“Toco casi todo yo y Juan – un amigo que me aguanta en este proceso lento pero enriquecedor – hace magia para que parezca que toco bien”, bromea la muchacha que lleva el nombre de la patrona de la música.





