Por Rubén Faustino Cabrera

Hace un mes partió este inmenso escritor pilarense, extraordinario ser humano, ex rugbier y, por lo tanto, seguidor sufriente y otras veces exultante de nuestro querido equipo nacional, Los Pumas; admirador de Jorge Luis Borges, de Edgar Allan Poe y con una devoción absoluta por otro maestro del horror: Howard Philips Lovecraft; coleccionista de objetos no solo vinculados a su gusto por el género, sino también a la ciencia ficción; dueño de una cultura inmensa, una erudición superior, en el género literario que tantas satisfacciones le dio a lo largo de su extensa trayectoria literaria: el terror.
Tuvimos diez años de amistad a través de Facebook, conectados por ese mismo gusto, el terror. Sin conocernos personalmente, tuve la inmensa satisfacción de ver publicado un cuento de mi autoría, “La sombra del jinete sin cabeza”, en su blog “El eclipse de Gyllene Draken”, en el segmento “El autor invitado”, el 7 de julio de 2015.

Una mañana de marzo de 2025 nos conocimos personalmente. Nos encontramos en una cafetería de Del Viso, Nacho, a las 10 aproximadamente. “Tengo tiempo hasta las 11”, me dijo. La charla se extendió hasta la una de la tarde. Los conocimientos, la cultura, la erudición superior de Burkett, repito, podían dejar a cualquier interlocutor maravillado, absorto en su verba plena de sapiencia. Así quedé yo. Quedamos en repetir esa charla. Que ya no pudo ser, lamentablemente. Se tuvo que ocupar de su salud y solamente nos comunicamos telefónicamente. En agosto hablamos por última vez y quedé esperando un nuevo llamado que no se concretó. En esa oportunidad escribió por WhatsApp: “Ya nos vamos a acomodar. Yo creo que pronto vamos a poder juntarnos. Teneme paciencia. Esta guerra es larga”.

Como larga fue su trayectoria dentro del género que lo apasionaba. Así escribí y doy fe de haber resumido un poco la breve autobiografía que me hizo llegar, cuando publicó “Y entonces no habrá más miedo” en Cuentos de terror IV:
Destacado autor de cuentos de terror, santafesino afincado en Buenos Aires. Se definía como abogado de profesión. No se jactaba de la vida académica que había desplegado por más de treinta años. Dio clases en medio continente. Tenía un master en Escritura Creativa por la Universidad de Salamanca. Era miembro del Capítulo LATAM de la Horror Writer Asociation (HWA). Recibió premios en concursos y escribió para radios, revistas, blogs, etc. Dirigió ciclos de lectura, dictó seminarios, talleres y charlas profesionales. Le publicaron los libros Forjador de penumbras (2011), Los ojos de la divinidad (2013), Mondo Cane (2016), Luz azul (en Bolivia, 2020), El banquete de Tántalo (2022), La ciudad que no duerme (2023). Y en 2025 se publicó Mariposas y difuntos.
Se especializaba en aterrorizar gente. Pregonaba el dulce sabor del miedo.

Se lo puede encontrar en su sitio web: www.pablomburkett.com.ar. Pero, lo más importante, es que se lo suele encontrar en las pesadillas de sus lectores.
Recomiendo que lo encuentren en su blog. Absténganse de encontrarlo en las pesadillas que generan sus relatos.





