Caen las estrellas hasta tus ojos

¿Qué piensan los jóvenes? ¿Qué sienten y qué escriben? Sharon Nicole Gorosito cumplió 20 años el pasado 3 de enero. Y es derquina.

Si el día a día de los adultos es complicado, imaginen el de los jóvenes. Prenden la tele y ¿qué ven? Salen a caminar por el barrio y ¿con qué se encuentran? Suben al tren para ir a estudiar y ¿qué sienten? En las redes sociales, ¿de qué se llenan sus ojos?

“Debemos hablar de cómo hacemos los adultos un acuerdo para cuidar a los jóvenes porque están muy solos respecto a lo que consumen”, señaló Gabriela Torres, la nueva titular del Sedronar, en una nota para Página 12.                

Sharon es una joven derquina que terminó sus estudios en la Media 2 y en 2019 empezó la carrera de Lengua y Literatura en Bella Vista.

Sueña con sacar un libro: Caen las estrellas hasta tus ojos. Compartimos algunos de sus poemas.

Mi paz


En el desorden de las sílabas encuentro mi paz.
Un enorme reclusorio azul en donde puedo bailar y cantar, nadie ve ni se apena de mis movimientos. No siento los ojos ni las voces en mi espalda. Mi alma está pulverizada.

Habiten junto a mí


Sáquenme de esta habitación oscura, o mejor, habiten junto a mí toda esta amargura que florece, mientras el pedrisco golpea en mis ventanas, asomando sordamente el nombre de aquel que me abandonó. Las nubes se condensan, casi como un insulto, ahora que paré de llorar.

Besas mis párpados


Las señales de otoño están invertidas. Se atan al suelo hojas débiles que, a pesar de no amigarse con la estación, se quedan apagadas. Se quedan, pero no intactas. Existen en el dolor.
Cuento los movimientos en falso y respiro lento antes de hablar, pero ahí seguimos, perdidos otra vez, crudamente dormidos. Me voy hasta encontrar los cuadros grises en la pared de El Almacén, como si no los hubiera pispiado alguna vez. Porque a veces hay que hacer una lectura de las cosas incansablemente hasta encontrar lo que ya estaba dicho.
Los besos que das en mis párpados me hablan sobre lo que jamás podríamos decir. Nunca había estado cerca de algo tan real.
Y en eso descubrí que si el paraíso existe, nadie estará esperando por mí, por nosotros. No hasta que lo hayamos encontrado en esta vida primero.

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