De qué hablamos cuando hablamos de autismo

Es importante recordar que, en las personas con un trastorno del espectro autista, el cerebro se desarrolla y utiliza la información de manera diferente. Tienen dificultades para comunicarse y relacionarse con otros.

por María Almeida

El TEA (trastorno con espectro autista) afecta a diferentes personas de diferentes maneras. Su comportamiento puede parecer extraño; evitan a otras personas; mueven el cuerpo de maneras inusuales, como agitar las manos. Pueden repetir diálogos o frases de programas de TV o películas.

Hay personas con autismo que pueden hablar y aprender. Pero tal vez tengan dificultades para expresar sus sentimientos. Tal vez parezcan insensibles o distantes. O se les hace difícil comprender los sentimientos de otras personas. Pueden ignorar o entender mal cómo otras personas se sienten o se comportan en una situación específica. Comprender los mensajes sociales suele hacérseles difícil ya que es posible que no entiendan el lenguaje corporal o las expresiones faciales; tal vez se paren demasiado cerca de una persona; ignoran las señales que indican aburrimiento o frustración. Tienen dificultad para manejar información sensorial. Los ruidos fuertes, las luces brillantes o las multitudes pueden molestarlos. Ni hablar de manejar una nueva rutina. Les puede resultar difícil sentarse en otro lugar o tener un maestro suplente.

Algunas personas se centran casi exclusivamente en un tema o pasatiempo, alguno de ellos inusuales, como los dinosaurios, variedades de hojas. Entre otros.

Hay quienes dicen que el autismo no tiene cura y otros que sí… inmenso debate. De lo que sí estamos seguros es que el tratamiento puede marcar una gran diferencia y cuanto antes inicie, mejor. Con terapia, con los apoyos necesarios, las personas con autismo aprenden el lenguaje, mejoran en la escuela y desarrollan habilidades sociales. Siempre teniendo en cuenta que cada persona con autismo es diferente.

Y teniendo en cuenta ello, el tratamiento de una persona con autismo puede variar dependiendo de sus necesidades y de lo que la familia y profesionales crean que es mejor. En el camino del autismo, a Dios gracias, hay un abanico inmenso de caminos a recorrer, y poder elegir cuál es el mejor camino para nuestros hijos debería ser natural, común. Pero no es así, y es ahí donde la bandera del autismo flamea más que nunca, y hablamos de autismo con más fuerza.

Detección temprana, intervención oportuna, el efectivo y el efectivo cumplimiento de leyes y derechos, la empatía, respeto y la inclusión real es fundamental. Parece reiterativo, pero si supieran lo que doblega, denigra, angustia vivir nuestra vida teniendo que derribar muros, luchar con molinos de viento, remar en dulce de leche. Levantarnos a diario, cuando en realidad quisiéramos dejarnos vencer.  Que distinto sería todo, si lo que nuestros hijos necesitan y merecen, lo tuvieran al alcance de la mano.

Y si hablamos de respeto y empatía, sabemos que todas las personas merecen respeto, nuestros hijos también. Tristemente suelen ser objeto de burlas, de acoso o exclusión, simplemente porque son diferentes. La intimidación y las burlas nunca son la forma correcta de tratar a otras personas, si entendiéramos eso, ¡qué distinto sería todo!

Respetar la diversidad, entender que en esa diversidad está la magia de lo posible, de lo colectivo, de lo constructivo. Si pudiéramos mirarnos y mirar, aprendiendo unos de otros, la vida sería mucho mejor, para muchos.

Y aunque sé que nos falta, como sociedad, vamos por buen camino. Creo en ello.

Como creo que “un mundo en el que quepan todos los mundos es posible si todos ponemos nuestra parte»

Yo hablo de autismo, ¿y vos?

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