por María Almeida

En cualquier camino de la vida, el desconocer, el no saber genera incertidumbre, miedo, inseguridad y en función de ello muchas veces actuamos. Pero cuando conocemos el camino, lo transitamos de manera segura, amena… por eso hoy te invito a que conozcas qué es el autismo.
Se considera que las condiciones del espectro autista (CEA), también llamado TGD (TRASTORNO GENERALIZADO DEL DESARROLLO), TEA (TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA), o simplemente autismo, son condiciones que afectan predominantemente el desarrollo temprano, lo que trae consecuencias en las áreas de la comunicación, la interacción social, la conducta y el procesamiento sensorial.
Las personas con CEA presentan cuadros clínicos sumamente heterogéneos, tanto en el nivel de apoyo que necesitan (necesita apoyo, necesita apoyo sustancial, necesita apoyo muy sustancial), como en el nivel de lenguaje (sin habla, palabras sueltas, frases, fluencia verbal), el nivel cognitivo (discapacidad intelectual, inteligencia promedio, inteligencia superior), el perfil sensorial, el patrón de inicio de los síntomas (progresivo, regresivo), los especificadores (por ejemplo, Frágil X, tipo Asperger, etc.), las características psicológicas y biológicas propias de cada individuo y los problemas médicos concomitantes (por ejemplo, problemas gastrointestinales, inmunológicos, metabólicos, etc.). Por esto mismo, se habla de un “espectro autista”.
Cuántas palabras raras, ¿no? El autismo es una diferencia en la forma en que se desarrolla el cerebro de una persona. Los niños, jóvenes y adultos con autismo tienen dificultad para entender el mundo que los rodea.
Una persona con autismo puede tener dificultades para hablar y aprender el significado de las palabras, para hacer amigos y encajar en grupos, para adaptarse a los cambios (como probar alimentos nuevos, tener un maestro sustituto o que le muevan sus juguetes de sus lugares habituales), al exponerse a ruidos fuertes, luces brillantes o multitudes. También se pueden mover de formas particulares e inusuales (como “aletear” con las manos) o hacer lo mismo una y otra vez (como repetir la misma palabra).
No a todas las personas con autismo les afecta de la misma forma. Algunos, solo necesitan un poco de ayuda, mientras que otros pueden necesitar mucha ayuda para aprender y hacer las actividades cotidianas. Cada persona con AUTISMO lo transita de una manera distinta, al igual que su familia, aun siendo hermanos (mismos padres, misma realidad). Si lo sabré yo, tengo dos hijos con autismo y son TOTALMENTE DISTINTOS.
¿Sabías todo esto? Quizás si, quizás no. Por eso es importante hablar de autismo, comprender, informarse, respetar, empatizar y construir en pos del autismo.
Un mundo en el que quepan todos los mundos es posible… si todos somos parte.
Yo hablo de autismo, ¿y vos?





