Por Victor Koprivsek

Una poeta, pintora y vecina derquina, querida y ocurrente, ha dejado este mundo. Para las y los jóvenes que hunden sus pinceles con su alma en colores y cuadros, les cuento que María Grazioso siempre tenía un proyecto artístico entre manos, con 87 años dedicó su vida a las artes plásticas con un espíritu libre y apasionado.
Su mirada poética enaltecía el mundo, a veces, tan solo por estar ella en él. Sus cuadros se expusieron en tantos lugares.
Colibrí del día, cuando cruces por el barrio batiendo tus alas invisibles, recuerda que una bella mujer anduvo por acá, llenando de colores la vida, convirtiendo lo chato en eternidad.
Abrazo a su familia, que tanto cuidaron de ella.
Gracias María por tu amistad que fue realmente una bendición para este humilde escritor derquino.
Y gracias por aquel retrato que seguro estará entre tantas pinturas que llenan tu casa de pájaros. Que en paz descanses, amiga.
Nuestros mayores cruzan por la vida y es pura vida la que llevan. Hay enseñanza en sus ojos y en sus palabras. “Con las cosas que una tiene en su casa, puede hacer un milagro”, nos dijiste la última vez que nos vimos.
Así te recordaremos, siempre atenta al saludo y con tu sonrisa llenando de sabiduría la mañana.
A continuación compartimos la última nota que sacamos en El Apogeo, en las mismísima Esquina de las Letras (San Martín e Iparraguirre, Presidente Derqui), changuito en mano, capelina cremita, sonrisa afable y, por supuesto, con un proyecto entre manos.
3 de mayo 2018
“Todos juntos cuidemos nuestra casa”
A los 85 años, María Grazioso, sigue encontrando motivos para la inspiración artística.
Toda una vida dedicada a las artes plásticas. Un camino hecho de cuadros y pinturas.
Querida vecina, madre, abuela y bisabuela. El año pasado ganó un premio y viajó a Mar del Plata. Ella misma, caminando por las calles derquinas, es un cuadro.
Siempre atenta al saludo, su sonrisa llena de sabiduría la mañana.
“Con las cosas que una tiene en su casa, puede hacer un milagro”, dice.
“Un retazo de tela, un trozo de vidrio, algo que parece no tener utilidad, bueno, yo empecé a sacar y a sacar, de repente se me ocurrió: ¿qué pasa si yo hago un cuadro con esto? Fue como si ya me llamara”, afirma María en mitad de la cuadra, changuito en mano, camino a las compras.
“Así fue como hice uno, después otro y otro; con puntillas, perlas, cositas. Estoy fascinada con lo que hago”.
El sol despunta en el barrio y entibia las hojas del otoño. Nuestros mayores cruzan por la vida y es pura vida la que llevan. Hay enseñanza en sus ojos y en sus palabras.
“La serie de obras se llama Cuidemos nuestra casa”, comparte una de las pintoras de Derqui, tan querida y premiada.
La voz de la experiencia es una de las secciones que acompañan a El Apogeo desde el primer día, hace 10 años, cuando comenzó el sueño de pintar con palabras mes a mes a nuestra ciudad.















