por Vicente El Carpintero, vecino de Del Viso

Con su amor, puro, e infinito,
no escatima sus esfuerzos,
para tener en sus brazos,
aún que sea, por un ratito,
dándote tierno besito;
te brinda su amor sincero,
su corazón te da entero,
buscando tu bienestar;
nadie, de su lado apartar;
Cuidándote con esmero.
Camina siempre primero,
alumbrando tu camino,
y llegues a buen destino,
siguiendo el derrotero,
no le importa, el sendero;
es la luz maravillosa,
es del jardín flor hermosa;
margarita, y azucena;
eres el alma más buena,
con tu mirada piadosa.
Eres la flor más hermosa,
con tu perfume abrazando,
en nuestras almas entrando,
como una flor luminosa,
con forma de bella rosa;
tú eres mi madre amada,
en mi corazón grabada;
tienes la fuerza del mar,
sin alas poder volar,
con la luna apagada.
Se encuentra, en la encrucijada,
su corazón le señala,
por donde viene la bala,
con su amor es atajada;
¡¡¡ La batalla está ganada!!!;
Con su infinita ternura,
de cariño y de dulzura;
dentro de la turbulencia,
viene con calma y paciencia,
con su alma noble de albura.
No se hace conjetura,
va buscando la razón,
con la mente, y el corazón,
tranquila, no se apresura,
y no pronuncia lisura.
Así es mi madre divina,
con su mirada ilumina,
mis pasos de oscuridad,
dándome la claridad,
y no caer en la esquina…















