Cristian Campos, para el barrio “Cechi”, 52 años, derquino y futbolero de alta vara.

Aprendió a nadar en la pileta del Unión, como todos los de su generación. Fue a bailar a Aranjuez, claramente. Ama Derqui, sin duda alguna. Es papá y esposo, también un apasionado por el fútbol.
“Hoy estoy a cargo de todo el fútbol del Club Derqui, tenemos desde Baby en cancha de pista: 10, 11 años; y después cancha de 11 con todo el proceso de Sub 14, 15, 16, 17, Reserva y Primera”, arranca contando en la vereda de La Esquina de las Letras (San Martín e Iparraguirre).

Entre 350 y 400 chicos practican en “el Derqui” que, desde los comienzos, hizo convenio con la Cooperativa Telefónica local para llevar adelante esta importante actividad deportiva en el predio de la quinta (Sarmiento entre Francia y Alemania).
-¿Cuál es tu historia con el fútbol?
-De chico en el potrero, como todos. Después pasé a las inferiores: cancha de 11 en el Club Unión, con Diego Medina, Roberto Irigoyen; en las divisiones más chicas estaba Patito Moscatelli, Alfredo Pérez, todos pibes conocidos. Yo seguí adelante jugando en la Liga: Atlético Pilar, Flecha Azul, el equipo de Zapata, y ahí ya me quedé. Me invitaron a jugar de la línea para atrás, colaborando, hicimos dupla con Marcelo López, profe de José C. Paz que hoy vive en Derqui. Juntos dirigimos el equipo Antonio Toro, el de Zapata, Sportivo Pilar, hasta que en 2013/2014 acerqué el proyecto a la gente de Club Derqui para que tuviéramos un equipo de Primera, y aceptaron.

Foto del presidente del club Derqui, Nicolás Tabarez, que pasó a saludar a los campeones de la categoría 2018 de Baby Fútbol.

Muchos logros, trofeos y alegrías. Campeones, subcampeones, “de lunes a viernes hay entrenamiento de 17 a 21 hs y los fines de semana partidos. Mantenemos el predio impecable como corresponde. La verdad, es hermoso ver a las familias acompañando, abuelas, abuelos, tíos, no solo los papás, más que nada en las inferiores. Los chicos hacen deporte, se ilusionan, tienen su camiseta, su ropa, su agua mineral, tratamos de estar en todo; cuando entran a la cancha de 11, los pibes se sienten Messi”, dice con orgullo, al final de la charla.
















