En este caso: la mesa del Lavadero Richard.

En cualquier rincón de Derqui la gente charla cosas importantes. En este caso Pamela, Richard y Tobías, en una pausa en el trabajo que llevan adelante en el lavadero de autos de la calle Bolívar justo en la esquina con la Ruta 234, para los derquinos Diagonal Pacheco o Juan Domingo Perón según las generaciones, dialogaban sobre el valor de los detalles.

“Es algo fundamental para la convivencia en pareja”, decía Pamela.

“Yo diría que para la vida misma”, reafirmaba Richard, dueño del taller quien superó una prueba de salud muy grande, “estuve a punto de mudarme de barrio, pero gracias a Dios sigo acá”.
Tobías, el más joven, escuchaba con atención y nos comentaba acerca de su mamá, una vecina de Derqui de toda la vida, que estaba muy triste por el fallecimiento de uno de sus hijos, su hermano.

“Algún día me gustaría que puedan hacerle una nota, ella necesita expresar su dolor”, nos dijo el joven laburante, Tobías.
La felicidad como gran tema se interpuso entonces en la conversación, ahí, en una mesa improvisada con algunas gaseosas y comida para compartir, las palabras fluían sobre lo que trasciende en la vida de las personas, los momentos importantes, la familia, la salud, el trabajo, los sentimientos y las emociones.
No faltaron los aspectos positivos y negativos del avance de la tecnología con los celulares y redes sociales.





