
El pasado 19 de marzo se llevó adelante una jornada profundamente emotiva para conmemorar los 50 años del último golpe militar.
“A través del encuentro y la palabra, reafirmamos nuestro compromiso con la democracia. Fue una tarde de construcción colectiva que incluyó: Radio Abierta donde las voces de nuestra comunidad se hicieron escuchar; mateada donde compartimos historias y reflexiones; maripositorio, que fue un espacio simbólico para que la memoria siga volando y transformándose”, compartieron desde el Club Argentinos Del Viso. La actividad fue organizada por el Centro Juvenil del club y la Escuela Primaria de Adultos, contó con la participación de inspectores distritales y directivos de la Secundaria 33, la Primaria 25 y el Jardín 918.
¿Qué tienen en común la prevención, la educación, la honra a víctimas y sobrevivientes, el contrarrestar la negación y el construir una lección universal?
Respuesta: la memoria.
Sin memoria no se puede lograr nada de esto. No se puede educar ni prevenir, tampoco honrar a las víctimas y sobrevivientes.
Es imposible combatir la negación si olvidamos. Tanto como entender una lección universal. No se puede.
Los judíos lo saben, después del holocausto que dejó millones de torturados y muertos. Lo saben los armenios después del genocidio que masacró entre seiscientos y un millón de víctimas.
Los pueblos originarios de América, en todo su amplio territorio desde Argentina hasta Canadá. Millones explotados, esclavizados y borrados de la faz de la tierra.
Y nosotros, digo, quienes nacimos antes, durante y después de la dictadura cívico militar, que tomó el poder con el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 y torturó, desapareció, destruyó familias y robó bienes y bebés hasta 1983.
Dejaron una herida de 30.000 desaparecidos y una guerra infame con 649 héroes caídos en Malvinas que dieron la vida por la patria (en su mayoría pibes).
Y Del Viso tiene sus vecinas y vecinos secuestrados que nunca más volvieron.
La pucha que duele escuchar los testimonios de quienes conocieron a las hermanas Abadía Crespo, Dominga y Felicidad.

“Vivían a la vuelta de mi casa, nunca olvido esa noche, noviembre del 77, había militares por todos lados escondidos”, escribió Noelia Rodríguez en la nota compartida por los colegas de Pilar a diario.
“Jóvenes muy trabajadoras, buenas personas y muy hermosas. Eran simples obreras”, Rosa Ferreyra.
“Jugábamos juntos cuando éramos chicos, Barrio William Morris”, Luís Ponce.
“Yo conocí a la madre, el papá había fallecido, me invitó a su casa y le regaló lápices de colores a mis hijas chiquitas, les dijo que eran de sus hijas”, Emma Biolatti.
“Siempre las recuerdo, viajábamos juntas, trabajé 7 años hasta que cerró la fábrica y recuerdo cuando las desaparecieron”, María Chávez.





