La gente habla, cuchichea desde el fondo. Basilio se pone loco. Están cantando a Chabuca. Están cantando versos de Homero. Están llenando el recinto de música.

La Dignidad se llama el lugar. Un bodegón vermutería ubicado sobre la calle Aguirre a metros de la Avenida Estado de Israel, Villa Crespo, en CABA.

Hay fuego en las pantallas y la cocina. En las miradas encendidas también. Cruzan los platos rebosantes, los sifones, los vinos. Todo se mueve mientras las fotos desde las paredes nos guían hacia el centro mismo de la tierra, donde la esencia del tiempo germinó personajes inmensos que nos miran desde las paredes.
Maradona, Cortázar, Evita, Cucuza, Gardel, Troilo, Fidel. Miran y escuchan. Como lo hicieron antes. Miran y escuchan con atención lo que acontece en lugares como este.
Trincheras donde la risa se mezcla con las convicciones y el trabajo se convierte en pasión. Porque hacer lo que uno ama, vivir de lo que uno predica, disfrutar del tiempo que toca y hacer un aporte, sembrar un granito de arena, eso es la vida.
La Dignidad, así se llama el lugar. Y entre las milanesas inmensas con papa fritas y huevos fritos, pizzas y los guisos de lenteja, suena una guitarra fina y punzante que acompaña la voz cercana de Carla Cecche, quien junto con Mariano Botto conforman el dúo El Balcón.
Esto pasó el sábado 4 de julio, de noche, cuando los duendes bajan para arrimar poesía y canción a los espíritus predispuestos.






