El viernes 17 de mayo de 2013, entre las 6 y 8.30 hs., en su celda del pabellón de condenados y procesados por delitos de lesa humanidad que hay en el penal federal de Marcos Paz, fue encontrado por un guardia cárcel, “con rigidez pupilar” y sin pulso, en el inodoro de la celda, Jorge Rafael Videla.
Tres negativas de cementerios privados, una autopsia y una protesta popular en Mercedes, su pueblo natal, hicieron que sus restos permanezcan en la morgue judicial durante una semana. Hasta que sin pompas fúnebres ni honores y de manera furtiva su familia lo enterró en una tumba con otro nombre en el cementerio Memorial de la ciudad de Pilar.
Los escraches espontáneos e inmediatos al momento de conocerse la noticia no impidieron que, hasta la fecha, la osamenta del genocida máximo de la última dictadura cívico militar permanezca en el lugar.
Es bueno que se sepa que en ese cementerio privado también están los restos de Emilio Massera y Alfredo Martínez de Hoz. En el caso de Videla, hay una causa llevada adelante por el Juzgado Federal N° 3 de Morón que impide que el cuerpo sea cremado y retirado del lugar.

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El municipio continúa acompañando a los adultos mayores de todo el distrito con espacios que los reciben con los brazos




