“…hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño americano.
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales’.
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el estado de Alabama, cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos transformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres…”
Fragmento del discurso pronunciado ante más de doscientas mil personas, el 28 de agosto de 1963, por el pastor Martin Luther King, Jr., en Washington DC, delante del monumento a Abraham Lincoln, en pro de los derechos civiles para los negros en los EE.UU.
En 1964 le otorgan el Premio Nobel de la Paz.
En el mismo año, se dicta la ley de los derechos civiles de los negros (Civil Rights Act).
En 1965, se dicta la ley que permite votar a los negros sin restricciones (Voting Rights Act).
El 4 de abril de 1968, en Memphis, Martin Luther King, Jr., es asesinado por un segregacionista blanco.
Más de cincuenta años han transcurrido de la primera ley. Muchos hombres y mujeres de color se desempeñan o se han desempeñado en puestos importantes en el gobierno.
El 4 de noviembre de 2008, es electo como cuadragésimo cuarto presidente de los EE.UU. Barack Obama.
Parecía que el sueño de Martin Luther King, Jr., se había hecho realidad. Pero la gente de color sigue siendo discriminada, tienen los peores sueldos y, por ende, los peores empleos, es la población carcelaria más importante y, frecuentemente, son brutalmente reprimidos por la policías de casi todos los estados del país.
La larga y dificultosa lucha por sus derechos aún continúa.
por Dr. Andrés Rosso, Abogado





