El incendio arrasó con todo. La vivienda ubicada en el Barrio Rivera Villate de Presidente Derqui, hogar de un matrimonio y tres hijos, fue consumido por las llamas.

Perderlo todo tiene un impacto devastador que solo la solidaridad del prójimo, el sostén de la familia, la Fe inquebrantable y un horizonte de amor en la mirada pueden menguar y sostener la esperanza en el corazón.
Y la voluntad se vuelve de hierro, aunque las lágrimas sean tantas y la incertidumbre no deje dormir.
Por eso esta nota es un llamado, una batiseñal en el cielo de la noche, una oración al pie de los altares.
El jueves 23 de octubre a las 14:30 hs la casa de la familia González ardió por completo. Analía Ramírez (42 años), su esposo, Diego González (47 años), operario, y sus hijos (la más chiquita de 7 años, Milagros Kiara, el del medio, Matías Gabriel, de 11 años -ambos estudian en el Club Presidente Derqui- y el mayor, Nicolás Emanuel, que estudia en la Técnica 2 de Derqui, se quedaron sin nada.
Sin ropa, sin calzados, sin muebles, sin sus camas, colchones, juguetes, celulares, sábanas, mesa, sillas, heladera, perdieron todo.

Una casa construida con esfuerzo y amor, con trabajo cotidiano. Un hogar derquino con su familia y sus recuerdos.
Pero el fuego no se llevó el empuje que nos ayuda a levantarnos en las caídas. La fuerza sobrenatural que te invita a no bajar los brazos.
Tampoco la solidaridad de la gente, de los vecinos y vecinas, compañeros de trabajo, de escuelas; de hecho, esta nota nos llega por el pedido de una mamá de un compañerito de Matías de 11 años, otra familia que conmovida por lo que le pasó al compañerito de su hijo se comunicó con El Apogeo Diario de Derqui y nos pidió si podíamos ayudar.
Por supuesto. Derqui es solidario. No hay que perder la Fe en ninguna circunstancia.

Como no la perdieron los González cuando tuvieron y tienen que afrontar otras situaciones de su vida:
“Mi hijo Matías Gabriel tiene una discapacidad de enfermedad madurativa y mi hijo Nicolás Emanuel, apneas de sueño”, cuenta Ana Ramírez, madre de la casa.
“Mi marido trabaja en Metrovías y vinieron sus compañeros de trabajo y nos están ayudando a sacar los escombros, todo lo que perdimos y quedó reducido a cenizas, también hicieron una colecta y compraron bombeador nuevo, pusieron entre todos, un granito de arena muy importante, perdimos todo, pero la solidaridad de la gente nos hace tener esperanza”.
La casa que hay que reconstruir está en Pasteur 808, Presidente Derqui.
Se pueden contactar al 11 5571-1556 (Ana).
No dudemos en tender una mano en la hora difícil, la situación no está fácil para nadie, pero Derqui es solidario y si un niño compañerito del club del barrio pidió ayuda a su amigo, ¿cómo no lo vamos a hacer los adultos?
















