Uno de los referentes argentinos más importantes del mundo

ADOLFO PÉREZ ESQUIVEL, NOBEL DE LA PAZ

La enorme bendición de su trabajo tiene en el predio del Instituto Carlos Pellegrini una siembra muy valiosa: la Aldea Jóvenes para la Paz, perteneciente al SERPAJ (Servicio Paz y Justicia).

Se cumplen 40 años del día en que el comité noruego que otorga el Premio Nobel eligiera al argentino Adolfo Pérez Esquivel, y lo distinguiera con el Premio Nobel de la Paz, el 14 de octubre de 1980, en plena dictadura, cuidándolo de alguna manera de las garras de los asesinos perseguidores que lo tenían jaqueado y ya lo habían secuestrado el 4 de abril de 1977, mientras hacía gestiones para renovar su pasaporte, detenido en Buenos Aires y encarcelado sin proceso judicial alguno, teniendo que soltarlo un año después presionados desde el exterior, el 22 de junio de 1978.

Y ¿por qué lo encarcelaron los militares? ¿Quién fue y quién es Pérez Esquivel?

Licenciado en Bellas Artes y doctor en Arquitectura y urbanismo, Adolfo Pérez Esquivel fue profesor de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata y profesor titular de escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, hasta que la dictadura de Jorge Videla le cesó en 1976, tras casi veinticinco años dedicado a la docencia. Profundamente cristiano y combativo, había abandonado años antes su vocación artística para dedicarse a la causa de la paz en Hispanoamérica, sufriendo persecuciones por sus ideas pacifistas y por trabajar, desde los sesenta, en movimientos cristianos en favor de los pobres.

A partir de 1972 inició su actividad como portavoz latinoamericano de la doctrinas inspiradas en las ideas de GandhiMartin Luther King y Hélder Câmara. En 1973 fundó el periódico Paz y Justicia, que pronto se convirtió en el faro del movimiento pacifista y de defensa de los derechos humanos en el área de influencia latinoamericana. En 1974 fue uno de los fundadores del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), organismo de inspiración cristiana del que crearía numerosas sedes por toda Hispanoamérica. Ese mismo año recibió el Premio Memorial de Paz Juan XXIII, otorgado por la Pax Cristi Internacional. En 1975 participó en la creación de la asamblea permanente por los derechos humanos de la ONU.

Durante 1975 y 1976 fue varias veces detenido y expulsado de países iberoamericanos como Ecuador y Brasil mientras viajaba con otros obispos y dirigentes del Movimiento Internacional de la Reconciliación. A partir de 1976 se dedicó a viajar por el mundo y a diseñar programas de ayuda y desarrollo para comunidades indígenas latinoamericanas, movimientos obreros y otros grupos de personas necesitadas.

En 1983 permaneció diez días en huelga de hambre para protestar contra la violación de los derechos humanos en Argentina y en diciembre del ’88 volvió a protagonizar otra huelga de hambre para manifestarse en contra de la amnistía a los militares argentinos acusados de violar los derechos humanos. De nuevo volvió a utilizar este método de presión, en septiembre de 1990, para reclamar la reapertura del diario La Razón, el más antiguo de Argentina, cerrado dos meses antes.

Como presidente del SERPAJ-Argentina, Adolfo Pérez Esquivel intervino en los procesos políticos de más trascendencia relacionados con la defensa de los derechos humanos. En 1990, cuando el presidente argentino Carlos Menem anunció un decreto de perdón que beneficiaría a los ex comandantes de las dictaduras militares (1976-1981), Esquivel le dirigió una carta abierta en la que le decía que su decisión de indultar a varios “genocidas” era autoritaria y no compartida por la sociedad. Al año siguiente denunció al gobierno de Menem ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU por interrumpir los procesos judiciales pendientes.

Desde el año 2002 el Consejo Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, asume frente al SERPAJ el compromiso de acompañar la búsqueda de alternativas a la institucionalización de niños y adolescentes con la finalidad de promover y proteger sus derechos para desjudicializar los conflictos sociales a los cuales están sometidos, articular acciones en medio abierto y poner a disposición servicios y programas. Es así que, en  el marco del Convenio SERPAJ-CONNAF, se firma un Protocolo Adicional a dicho convenio, acordando con el SERPAJ-Aldea Jóvenes para la Paz,  el uso de un sector del Instituto «Carlos Pellegrini» ubicado en la Pilar.

Pero la biografía de un hombre no encierra su corazón, su mirada, su compromiso, su día a día. Por eso y por todo lo acontecido en la vida de este compatriota que es un Premio Nobel de la Paz, cuando muchos con muchísimo menos que tamaña distinción alardean y se jactan, este hombre que ha sufrido persecución política, difamación mediática, ninguneo institucional, que ha sido basureado por haber sembrado y por seguir sembrando aún, aquello que el relator de Radio Colonia, Ariel Delgado, a las 10 de la mañana señaló en el anuncio de aquella transmisión histórica: “Una luz en la oscuridad”.

Eso.

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