Un espacio de lectura comprensiva para descubrir, inspirar y cuestionar desde el interior de cada subjetividad y compartir la propia reflexión, que integra, respeta y no juzga.
por Marianela Koprivsek
La primera entrevistada de esta nueva sección es Liliana Radi, a quien agradecemos por la enorme oportunidad de conocer su experiencia de vida y reflexionar juntas sobre esta temática.
Es vecina de Derqui desde hace 33 años, madre de Johana y Keila, se desempeña laboralmente como administrativa y Representante Legal de la Iglesia Nazareno.
Es líder espiritual y con mucha valentía puede reconocerse viuda desde hace 14 años. De nuestro encuentro compartimos algunas ideas.
Ser mujer hoy es ser la influencia para potenciar el desarrollo de habilidades y capacidades para otras personas, entendiendo que, desde el equilibrio emocional frente a las diversas circunstancias de la vida, es necesario registrar lo que sentimos y ser conscientes de lo que nos pasa con nuestros sentimientos en los tres pilares fundamentales: cuerpo, alma y espíritu.
La estabilidad emocional da la completitud.
Y esta viene acompañada de un esfuerzo y perseverancia propios de nuestra capacidad para gestionar las distintas etapas de la vida y los roles que ejercemos para así poder realizar varias tareas al mismo tiempo.
Todo esto hace posible que los objetivos sean planteados desde las prioridades y necesidades propias de cada Individuo. Esto nos permite sostenernos ante las adversidades de los desafíos cotidianos.
Ayudarse para ayudar.
Este deseo de sororidad es la comprensión de un sentir recíproco ante momentos claves que traspasa toda mujer: la pérdida de un ser amado, la maternidad, los nacimientos, el equilibrio laboral y familiar, el desarrollo profesional, etc.
El sentido de propósito de vida marca el rumbo del camino.
Para Liliana Radi, ser mujer hoy es un plan divino.






