A cincuenta años del adiós, no te olvidamos, papá

Por Gabriel Gutkind

Un 10 de noviembre como hoy, que escribo esta carta, pero hace 50 años, nos encontrábamos despidiendo a mi papá, Isaac Gutkind. Padre, esposo, farmacéutico, vecino de Del Viso, miembro fundador del Club de Leones y de la Cooperativa Telefónica de Del Viso, etc…

Primero quería contarles quién era Isaac. Mi papá era farmacéutico de profesión. Dicho oficio eligió ejercerlo en nuestro amado pueblo, mudándose junto con mi mamá, Juanita, acompañada por su hijo mayor (o sea yo), sin derecho al pataleo por ser recién nacido allá por 1958, cuando compra La Única (así era el nombre) farmacia del pueblo, hoy Farmacia Gutkind. 

En la casa, situada en el fondo del local, nos instalamos los tres, rápidamente acompañados por Silvio, que nació 15 meses después. 

Finalmente, en el año 65 mis padres deciden mudar la farmacia a unas cuadras, lugar donde se encuentra actualmente, donde nació mi hermano menor Eduardo. 

Isaac, como mencioné, también fue miembro fundador del Club de Leones de Del Viso. Allí junto a los demás vecinos trabajaron por causas sencillas y a la vez altamente relevantes para la gente del pueblo.

Recuerdo las primeras comidas realizadas para juntar fondos, por ahí me equivoco, pero una de las primeras fue en el local a medio construir que terminó siendo el Supermercado Los Mellizos, donde transformaban unas estufas para donar a escuelas.

En ese grupo nace la idea de fundar la Cooperativa Telefónica de Del Viso, con sus primeros 100 teléfonos que nos permitían poder interconectarnos. Estoy más que seguro que se sentiría MUY orgulloso de ver lo que es hoy. 

Mi memoria es seguramente injusta (son las memorias de un chico muchos años después) pero estaban Fontao, Manescotto, Giardilli, nuestro vecino Santos, José Roqueta, Álvarez, Terrizano, entre aquellos pioneros que mezclaban delviseños antiguos y nuevos.

Quizás tenga más recuerdos de unos que de otros, por el contacto con las familias o el colegio (obvio en el caso del Padre José), de alguna manera recordar a mi padre es recordarlos a ellos también.

A los 29 años, papá tuvo el primer infarto. El último, que hizo que nos dejara para siempre, fue a sus jóvenes cuarenta. Hoy lo recordamos con mucho amor, su esposa Juana, sus hijos Silvio, Eduardo y yo.

Sus nietos Ezequiel, Sarah, Naomi, Iara y Uriel, todos los “nomgutkinds” de la familia (esposas, esposos, compañeros) y también lo llevan en su memoria vecinas y vecinos de Del Viso que se acercan a la farmacia y, por supuesto, sus amigos de la vida, que aún quedan.

Un humilde homenaje a mi papá en este nuevo aniversario de su partida.

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