Antorchas

por Victor Koprivsek

Se usan para iluminar cuando la oscuridad se cruza. Antorchas que, además, dan calor. Viste que hay momentos donde el frío se cuela. Antorchas, che. Antorchas.

Sobre todo ahora que hace falta la luz para aclarar entre tanto que acontece y tanto que intenta des-acontecer. En medio de la cuarentena, en medio de la pandemia, nos sacude el hastío, el aburrimiento, el fastidio… sí, pero, a decir verdad, muy poco sale de eso.

Muchos preferimos poblar nuestras horas de esperanza y creatividad. No ceder ante la manija que, con fuerza, puede invadir nuestra mente.

Hace 8 años fundamos un grupo que se llama Autores Locales, hoy convertido en un movimiento cultural conformado por más de 70 miembros, vecinas y vecinos del Partido de Pilar con libros publicados; en total tenemos más de 150 títulos.

¿Saben de qué están hechos? De historias de aventuras, de amor, desamor, bienvenidas, policiales, poesías, cuentos, novelas.

Están hechos con el sudor de los quijotes que luchan contra molinos de vientos, y tienen el latido de los sueños que se cumplen con esfuerzo. Tienen la madera de la autogestión.

Las tapas están llenas de colores que invitan a viajar, imaginar y sentir. No hay soledad más grande que una vida sin imaginación, ni cuarentena más nefasta que la proscripción de la poesía.

Algo que de vez en cuando, algún espíritu oscuro, intenta proscribir.

Pero ¿quién mató a Federico García Lorca? ¿Alguien sabe el nombre del verdugo? Nadie. Su nombre fue arrancado como la hierba mala.

Más la poesía de aquel se desparramó por el mundo como cimiento de humanidad.

Cada vez que la cultura fue atacada, Dios terminó exaltándola. Los libros, las y los poetas no se apagan, su pluma, aun maltrecha, sigue pariendo escuela.

Antorchas. Corazones como antorchas. Almas como antorchas. Antorchas que aparecen cuando más se necesitan. Antorchas que están cerca, bien cerca para que todos podamos sentir el calor del fuego amigo, de la mano que se tiende, del libro que acontece y surge y se concreta y se reparte para ser leído entre los pibes de las escuelas y las pibas de los barrios, en bibliotecas populares.

Libros que cabalgan en la bicicleta de los anteojos de nuestros mayores.

Bienvenidos a El Apogeo de Derqui, afuera es invierno; adentro, no.   

Antorchas.

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